Gildardo Izaguirre Gildardo Izaguirre

RECORDANDO A RAMÓN DE LA SUAVE PATRIA

Ramón López Velarde, sigue vigente, vivo y coleando en el mundo literario, a 104 años de su muerte en este 2025, lo asesinó una bronconeumonía fulminante adquirida en sus correrías noctívagas por la entonces pintada y ojerosa capital de la patria (a Fleming le faltaban siete años para la chiripada de la penicilina, unas cuantas inyecciones hubieran salvado a nuestro poeta), tan vigente que en el año 2020 lo tuvimos en el carnaval en el Premio Mazatlán de Literatura, con el ensayo “Un acueducto infinitesimal” de Ernesto Lumbreras, en el cual rastrea la vida del poeta  en la CdMex; antes, Juan Villoro, escribió El Testigo, donde el poeta es parte de la trama.

Don Alfonso Reyes, el mismo que la 4T quiso revivir con la patriarcal y patriotera Cartilla Moral, que por cierto nadie leyó, dijo que López Velarde era poeta de aldeanas, parroquias y campanarios y que además sólo había sido un chispazo en el cielo poético de la patria. Don Poncho nunca le perdonó al poeta que en una de sus reseñas le dijera que la prosa era lo suyo, que se olvidara de la poesía.

Ramón López Velarde fue asesinado en 1921 por el Cártel de “Los Estreptococos” y ese mismo año, en el mes de junio, por culpa de José Vasconcelos, pasó a ser el poeta nacional y  además de un solo poema, “La Suave Patria”, que se publicó en 60 mil ejemplares de la Revista “El Maestro” y se enviaba gratis a todas las escuelas de la república, se lo aprendieron de memoria profes y alumnos, pasando a ser el segundo himno nacional.

Por supuesto que “La Suave Patria”, es un gran poema, que uno lee como si las palabras fueran recién estrenadas y lo que nombra acabara de nacer: que la patria tenga una superficie de maíz y que el cielo sea de garzas en desliz, donde los loros pintan relámpagos verdes; cierto, nos mutilaron el territorio, pero es tan grande todavía que el tren va por la vía como aguinaldo de juguetería y que en las calles se vacía el santo olor de la panadería. Aquí en Mazatlán, el pan de “La Malpica”.

Pero la obra poética de López Velarde es más amplia y profunda que “La suave Patria”, y revela el espíritu de su época, caótica y violenta (la revolución, el asesinato de Madero, los ajustes posrevolucionario, asesinato  de Carranza y la sombra  perversa del caudillo, que se ganó el mote de “Don Bárbaro Matón” por Álvaro Obregón)). El poeta no quiere regresar a su pueblo: “al edén subvertido que se calla; en la mutilación de la metralla” y siente “una íntima tristeza reaccionaria”, por todo lo que se ha destruido.

Las dos mujeres que amó y nunca las llevó a la cama matrimonial, fueron musas de muchos de sus poemas. Fuensanta, la novia rural, muere y en un poema nos avisa de su funeral: “porque una lluvia terca no permite; sacar el ataúd a las calles rurales”; en otro poema, inconcluso, se casa con la difunta amada, ahí dice que soñó estar dentro del más muerto de los mares muertos, era invierno y llovían gotas de silencio; no había señal viviente, si acaso el eco lejano de una llamada a misa de una misteriosa capilla oceánica y de pronto: “me sales al encuentro, resucitada y con tus guantes negros”. El poeta y la novia difunta se abrazan y sus cuatro manos se reúnen; más adelante se pregunta: ¿Conservabas tu carne en cada hueso?. El poema es como una pintura metafísica de Remedios Varo.

La otra musa, Margarita Quijano, la “Niña del Retrato”, fue la novia citadina, culta, refinada y rica; él un abogado sin clientes y profe de literatura en Prepa; rompieron el noviazgo y lo documenta en un poema: “encima del soltero dolor empedernido; de yacer como imberbe congregante; mientras los gatos erizan el ruido  y forjan una patria espeluznante”. Por cierto Margarita era hermana de Alejandro Quijano, amigo y cuñado del poeta, y que hoy es, aquí en Mazatlán, una modesta callecita que sale en sesgo de la Gutiérrez Nájera.

Esa patria espeluznante es la que el poeta percibía y avizoraba al futuro: el callismo, la guerra cristera, el Maximato. Eso es lo que “erizaba el ruido”. La suave patria era la que había desaparecido y no volvería más; los veneros de petróleo que nos dio el diablo, hicieron que el gobierno se olvidara del campo y los campesinos.

Y el poeta pregunta: Fuensanta: ¿tú conoces el mar?; Dicen que es menos grande y menos hondo que el pesar. Ramón López Velarde nunca conoció el mar.

RAMÓN LÓPEZ VELARDE
El poeta nacional, el de la Suave Patria, el novio de Fuensanta y que nunca conoció el mar. El dibujo creo es de Luis Carreño.
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CEMAZ: 35 AÑOS ANTE EL VENDAVAL CAPITALISTA

Lo dijo bien el Doctor Marco Antonio Alduenda al presentar a los viejos fundadores viejos del Consejo Ecológico de Mazatlán: representan 35 años de historia de lucha ambiental en el puerto de Mazatlán. Y en efecto, Paco Farriols, Sergio Valle, Fernando “Mano” Enciso y Ramón Enrique “Monky” Morán, son parte de esa historia.

Las batallas contra el Canal de Pemex, la defensa de las Tres Islas, la Laguna del Camarón, la conservación de la tortuga marina, el manejo de la basura (hoy se dice Residuos Sólidos Urbanos), la problemática de las aguas negras, etc, etc. Se han tenido triunfos, cierto, quizá efímeros, pero en fin victorias: se resolvió lo de los incendios del canal de Pemex, se evitó que floreciera un Casino en una de las tres Islas…Pero también se han tenido dolorosas derrotas.

Roque Dalton, el poeta guerrillero, fagocitado por sus mismos compañeros de armas, escribió: “La Ecología es el eco producido por el estruendo con que el capitalismo destruye al mundo” y que mientras esa destrucción “siga produciendo ganancias a los dueños del mundo”, la Ecología, para ser importante y tomada en cuenta, tendría que ser parte del negocio. A eso es lo que se han negado los dirigentes del CEMAZ, ser “parte del negocio”. Paco Farriols, congruente con su plataforma de ideas, registró voluntariamente su propiedad como Área Natural de Reserva de la Fauna y Flora; un parche de Selva Baja Caducifolia, en medió de la furia inmobiliaria que arrasa con todo, sin importar los servicios ambientales que prestan esos ecosistemas. Esa furia destructiva es parte de un movimiento global negacionista, retrógrado, que niega el cambo climático y los avances de la ciencia, desde Galileo hasta nuestros días, ahí se juntan los Terraplanistas (aseguran que la tierra es plana), los creacionistas (no hay tal evolución)…

La mañana del sábado ya estaba avanzada, la lluvia tempranera retardó el evento, nuestra querida Amiga Marsol es la conductora, no hay micrófono “Pero yo soy buena para gritar” Y se arranca con el informe del siempre parco y serio Presidente Actual del CEMAZ, el Biólogo Martín Guerrero. Me dio gusto saludar al legendario Sergio Valle Espinoza, que así como ha protagonizado luchas populares y ambientales, así, con ese coraje, se ha enfrentado al quirófano; también abracé al Ingeniero Germán Vivanco, el famoso “Coralillo” (compuso un corrido cuando el ex-presidente municipal innombrable nos corrió, lástima que lo perdí); muchos compañeros ambientalistas se arrejuntaron en el evento.

En el fondo de la sala, se montó una hermosa exposición de fotos de Alfonso “Poncho” Cornejo, Artesano de carros carnavaleros, compositor de canciones inéditas, fotógrafo de la naturaleza y autor de varios libros, su obra maestra es “Diario de un Colibrí”. La poeta y cuenta-cuentos Guadalupe Veneranda, envío un texto cargado de amor, en homenaje al entrañable Cornejo; por la tarde se presentaría el libro “Héctor “Chino” Araiza: el placer del conocimiento”, ensayo biográfico sobre un personaje fundamental en la enseñanza de las Ciencias Naturales en el Puerto; un sabio a la antigua, como Alejando Humboldt, que imbricaba la Imaginación, la Poesía y la Ciencia.

Concluidas las sabias disertaciones de los fundadores del CEMAZ sobre los 35 años de lucha ambiental, Raquel Zapien, periodista ambiental que con todo entusiasmo y esfuerzo, mantiene la revista “Son Playas”, hace la pregunta fundamental: ¿Por qué después de esos 35 años de lucha, las cosas siguen igual?.

Las respuestas “Están flotando en el viento”, escribió Bob Dylan. Aventuro una, nada más una: no hemos sido capaces formar un Movimiento Ambiental fuerte e incluyente que articule la lucha en tribunales con la acción social directa. En México tenemos un racimo de leyes y normas ambientales avanzadas, también somos signatarios de convenios y acuerdos internacionales para defensa ambiental (RAMSAR, ESCAZÚ. ETC.), pero si no se respaldan con la construcción de un sujeto social consciente y dispuesto a defender sus derechos, la lucha en tribunales siempre será derrotada; de la misma manera, si el movimiento social se radicaliza y no tiene el soporte jurídico, los líderes terminan en la cárcel o en el cementerio. El triunfo, en el 2023, de la Comunidad de Temacapulín, es la prueba que lo demuestra. ¡Larga Vida al CEMAZ!.

MARSOL FOR EVER

Marsol. Pintora y activista por un mundo mejor, fue la conductora del programa de los 35 años cemazianos. Aprovechó para invitar a su Expo: "Luz de Raíz". el viernes 19 de septiembre a las 7 de la noche, abajo les pongo el cartel.
Alfonso “Pocho” Cornejo
Cámara en mano, nuestro amigo y compañero ecologista. Un día me invitó a recorrer, la zona de montes y corrales en la periferia de Mazatlán, caminábamos por una vereda tupida de vinoramas con sus capullos amarillos intensos, yo iba adelante, de repente me jala del brazo, ¡Párate!. La vereda estaba cruzada por una hermosa telaraña, era un pecado destruirla. Esa era la sensibilidad por la naturalza. Nos esperamos hasta que salió la tejedora, una araña patona y le tomó la foto del día.



SERGIO Y EL MANO
DOS REFERENTES FUNDAMENTALES DE LA LUCHA AMBIENTAL.
EL MONKY Y EL PACO
Dos apasionados de la lucha ambiental
BUENA CONVOCATORIA
LA SALA DEL  MUSEO ISIC-MAZATLÁN, SE LLENÓ DE PÚBLICO INTERESADO, AL FRENTE LA DRA. MARLENNE QUE HABLARÍA DEL CAMBIO CLIMÁTICO Y DE JOHN STEINBECK; ATRÁS  LA BIÓLOGA LORENA, RECIÉN PREMIADA POR SU LABOR AMBIENTAL
EXPO “LUZ DE RAÍZ: FUEGOS QUE NO SE APAGAN”
MARSOL, JARDINES Y DANIEL, INVITAN A SU EXPO EL VIERNES 19 A LAS 7 DE LA NOCHE, AHÍ EN EL MUSEO DEL ISIC. SALE



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EL CURA DEL CHARAPE

En México hay de Curas a Curas, en una Cuartilla anterior, mencioné al Padre “Gus”, conocido en Puebla como “El Cura del Morral”, defensor y protector de migrantes y que salía a las calles de Dios para salvar a chavas y chavos extraviados en los rincones torcidos de  las barrios marginales (al Padre Gus lo conocí en los años 80, por su hermana, la Maestra Tere); otro Cura, el Padre Gabriel Espinoza, Párroco de la Iglesia de Temacapulín (donde el nació) en los Altos de Jalisco, se convirtió en el estratega de la lucha de resistencia del pueblo contra el Proyecto de la Presa El Zapotillo, que condenaba a Temacapulín a desaparecer bajo el agua; la lucha se prolongó del 2005 al 2023; en 2015, presionado por el Arzobispo de León, que le exigía no oponerse a la construcción de la Presa, colgó los hábitos que llevó durante 20 años: “Mi promesa sacerdotal es por toda la vida; pero la injusticia cambió la historia: me hizo rebelde”. En efecto, el Sacramento sacerdotal es un acto divino irrevocable, será sacerdote toda su vida, pero no tiene licencia para dirigir una iglesia y decir misa. Hoy es campesino y activista en la defensa del territorio y del agua.

Dice el Padre Gabriel: “Hay que estar con la gente cuando lo necesita. No podemos ser iglesia de condolencias, lamentándonos porque ya ocurrieron las tragedias”. En 2023, Temacapulín y pueblos aledaños, lograrron se modificara el proyecto de la Presa Zapotillo y se salvaron de la inminente inundación; los estrategas de la resistencia triunfante fueron el Padre Gabriel y el Abogado Lupe Espinoza, un sinaloense, de Choix (la historia se cuenta en el Libro: “Temacapulín: Cuando el Río Verde suena, resistencia lleva”). De esos Curas hay muy pocos y los necesitamos tanto.

Otra variante de Cura, es el fiestero, que se mezcla con la gente y hace bochinche, así es el Cura Santiago Piña, de la Parroquia de San Nicolás, en el Municipio de Iximiquilpan, Hidalgo. Es tradición cada año, celebrar al Patrono del Pueblo, que es el Santito Nico, para lo cual, desde el 10 de septiembre y durante toda una semana, se arma un fiestón regada con miles de litros de una turbobebida llamada Charape, que es un curado de Pulque elaborado con frutas y semillas: guayaba, piña, plátano, mamey, nuez, piñón, pistache; todo eso se deja fermentar hasta que alcanza un alto octanaje etílico.

Lo interesante, es que ese Charape (que tiene fama nacional), es fabricado por los 8 mayordomos responsables de organizar la pachanga; cada uno llena enormes tinajas y escoge la combinación de frutas y semillas; lo bueno y santo, es que se reparte de manera gratuita a todos los fieles de San Nicolás, nada más tienes que llevar la jarra para que te la llenen. Dice el Padre Santiago: “El Charape es producto del amor de los Mayordomos”, o sea, no hay que despreciarlos y agrega: “los Evangelios nos dicen que hay que darnos espacios para convivir y el vino alegra el corazón de hombres y mujeres”.

El Padre Santiago, sale de la Parroquia rumbo a la plaza el 10 de septiembre, pardeando la tarde, cargando un bidón de agua bendita del Río Jordán; hasta ese momento, nadie ha tomado un buche de Charape, la bebida reposa en las tinajas, como en las Bodas de Canaan. El Cura con su hisopo rociador, bendice a las tinajas, a los mayordomos con sus familias, se dirige a la multitud de sedientos feligreses, los salpica con las aguas del Jordán y se arranca la fiesta de San Nicolás.

“Nos emborrachamos para ponernos en contacto con Dios y agradecerle a San Nico las bendiciones otorgadas”. Eso dice un fiel de la Parroquia del Padre Santiago. Lo dicho, hay de Curas a Curas. El Padre Santiago es el Cura del Charape.

CEREMONIA DE BENDICIÓN DEL CHARAPE

El Padre Santiago al fondo, a punto de bendecir el pulque de alto octanaje etílico..

CARGANDO LAS TINAJAS

Cada una de las familias de los 8 mayordomos, llevan sus tinajas a la fiesta. el Charape se regala.

TINAJAS ABIERTAS

Todo es llegar con la jarra para que la llenen. Se poenen una guarapeta que les permite conectar con Dios.

TEMACAPULÍN

Aquí se cuenta la historia del Padre Gabriel Espinoza y su papel de estratega de la lucha de resistencia contra la Presa El Zapotillo. Es uno de los pocos triunfos del pueblo en los conflictos ambientales por el agua y el territorio.

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Gildardo Izaguirre Gildardo Izaguirre

LA SIRENA DE PLAYA NORTE

Fue en un mes de mayo, temporada del arribo de pajaritos, esos pececillos que llegan a la bahía con el ansia sexual a cuestas, aquí amasan sus jugos y se reproducen por millares. Me contrató una revista para que hiciera un documental fotográfico de una jornada de pesca. Rentamos una panga y al anochecer nos fuimos con los pescadores.

En cada panga se encendían reflectores, los peces, sorprendidos en orgía sexual, se arremolinaban en los círculos de luz y sólo había que atraparlos con una red mariposera. ¡Cuanta algarabía entre los pescadores!. Tomé fotos hasta que las pangas temblaban con su carga plateada. En la playa había alborozo, señoras, señores, niños, hacían fila con cubetas para comprar ese maná pelágico.

Serían como las once de la noche y me disponía a guardar el equipo; cuando “El Siete Mugres”, un pescador amigo, me invita a sacar cangrejos rojos.

--Son para la carnada de mañana; ahorita con luna llena se quitan el cascarón y están blanditos. ¡ Si vieras como pican los pargos!.

Guardé las cámaras en la camioneta y vamos por la orilla rocosa, buscando cangrejos. Llenamos una cubeta grande, ya era la madrugada; se escuchaba bullicio en “Las Yardas”, un antro que está mero enfrente de Playa Norte; el embarcadero lucía solitario; los borrachos de siempre, en sueño etílico. La luna iluminaba toda la bahía.

De repente escuchamos un grito aterrador, sonaba como si saliera del fondo del mar; “El Siete” me miró, yo lo miré. Estábamos  a 10 metros de la orilla.

--Algo se mueve en el agua. ¡Ves la espuma!. Es grande y …

No terminó la frase cuando vimos sumergirse una hermosa cola bifurcada .

--¡¡ Viste, Viste !!.

-- Debe ser un gallo persiguiendo sardinas.

-- ¡ Ni madres de Gallo!. No te hagas Guey, ¡era otra cosa!. Vamos a la panga, hay que seguirla.

--¡Estas loco pinche “Siete”, ha de ser un lobo extraviado, ya vez que se vienen a comer el pescado de los chinchorros.

En lo que discutíamos, se acercó el policía del antro.

--¿Qué fue ese grito, mi “Siete”?

--Unos pinches borrachos que iban en madriza en una explorer, creo que pusieron una sirena.

--Órale…Se cuajaron con los cangrejos. Ahí te encargo un parguito.

--Sale mi “Poli”. Ahí la vemos.

Con la luz de la luna, se alcanzaba a ver una mancha rosada que poco a poco se acercaba a la playa. Las olas arrojaron una especie de vejiga blancuzca, de piel gruesa, surcada por venitas rojas. Era del tamaño de una sandía.

La recogimos con una red cucharera, vaciamos los cangrejos en el depósito de la panga; al colocar la vejiga en la cubeta sentí que algo se movía adentro. La cubrimos con agua.

--Mira “Siete”, sea lo que fuere, me lo llevo para la casa, allá tengo un acuario grande de agua salada. Mientras tanto, no hay que decir nada; van a decir que andábamos mariguanos.

--Es que parece que en la bolsa hay un feto, como de criaturita.

--Quien sabe, mañana te digo. Vámonos,  te dejo en el Cerro del Obispado.

De años, padezco de insomnio; así que el desvelo no me baja las pilas. Deposité la vejiga en un acuario, junto con los caballitos de mar y le puse otra bombita de aire. En efecto algo temblaba en el interior de la bolsa. Parecía un feto. El acuario lo tengo en un cuartito al fondo del huerto; ahí hago “mis experimentos”, pongo semillas silvestres a germinar, curo garzas y pelícanos heridos. Siempre me ha gustado la Biología.

Preparé una jarra de café colado. Tenía que hacer tiempo para esperar a que el rastro de Urías, donde está el matadero de puercos de las rancherías vecinas, estuviera abierto y conseguir un feto. Conocía al “Siete”, sabía que no se iba a quedar callado.

Lo conseguí en cien pesos, el muchacho que recogía las vísceras y otros desperdicios, se me quedó viendo: “me lo encargaron para una clase de Biología”. Nomás peló los ojos.

En efecto, “El Siete” habló. A media mañana me despertaron. Venía en una patrulla y lo acompañaba una periodista del “Sol del Pacífico”, el único periódico de aquellos años. La noticia salió al otro día, se aclaraba que el feto que arrojaron las olas en Playa Norte no era de humano, sino de cerdo.

Todo ese día estuve observando la vejiga, palpitaba de manera intermitente. Ajusté el termostato del acuario; extraje los caballitos y los liberé en el mar. Sabía a quien tenía que consultar: el maestro Miranda, “El Viejo Elías”, le dicen en el círculo de la intelectualidad marginal del puerto. Estudió en monasterios de los Dominicos y Jesuitas, con estos últimos hizo una larga estancia en España, en su Universidad Pontificia de Comillas, volvió hecho un experto en la interpretación de oscuros textos medievales: “soy un hermenéutico casi patético”, solía decir con sorna.

Al anochecer lo encontré en “La Tertulia”, ahí se reúne con filósofos marismeños, poetas melancólicos inéditos y sociólogos de la complejidad. Estaba solo, su flacura me hizo recordar una imagen del Quijote.

En lo que bebíamos dos medias de Pacífico, le narré la historia. Al principio no mostró interés, pero a media plática y después de un largo trago de cerveza, se quitó la gorra gallega que siempre trae, puso los lentes en la mesa y clavó su mirada destripadora de enigmas en una mancha de hongos de la pared patiera del congal. Hizo cálculos en una servilleta.

--Supongo que traes carro.

--Si, traigo mi camioneta.

Cruzamos toda la ciudad; la noche era todavía tierna, por el malecón, grupos de muchachos levantaban sus “caguamas” al viento. La colonia “Pueblo Nuevo”es un vericueto de calles; en los portales y en las banquetas la gente en rueda platicando. Se escuchaba música, boleros tristes de Javier Solís; más allá sonaba “Perfidia” con Los Panchos.

--Imagínate, enamorarse de una mujer que tiene el poder de hablar con Dios. Dice el Maestro a propósito del bolero.

Ahi tiene su casa el Maestro. Todo es entrar y caminar por pasillos bordeados de estantes repletos de libros. Escuché un ruidito como de radio mal sintonizado.

--Son las termitas; ya las tengo cercadas, les puse una valla con las obras completas de Enver Hoxa y los libros de un semiólogo de la UAS. Son infumables.

Al final entramos a una sala amplia, con mesa de patas torneadas al centro; sillas, bancos y cojines desperdigados por todos lados. El viejo abrió una cantinita y sirvió dos vasos de oporto. De un estante sacó un libro con un hermoso grabado en la portada, el título en letra resaltada:

Serpentum, sirenieum et draconum”, Por Ulises Aldrovandi, Biólogo, Profesor de la Universidad de Bolonia, Italia, 1640.

Buscó en otros estantes y regresó con un bulto de libros, alcancé a ver algunos títulos: “El ocaso de las Sirenas” de José Durand; “Tratado de mamíferos marinos” del Dr. Benito Mejía; “Zoología fantástica” de Jorge Luis Borges; “Tratado de los símbolos” de Ernst Gombrich; “Los alquimistas del mar”, del Dr. Isidro López y “El mito de las sirenas” de Gloria Estela González.

El maestro encendió una pipa y se quedó como en éxtasis. Regresó de su viaje y habló.

--Vivimos rodeados de gestos y símbolos, por eso hoy, más que desatar la lengua hay que abrir mucho los ojos; no hables con nadie, revisa los textos, en el libro de Aldrovandi vas a encontrar lo necesario, en los otros hay detalles técnicos para conservarla viva. Te doy un dato: la penúltima sirena fue registrada en Portugal, en el año 500 de nuestra era; de acuerdo con Aldrovandi, al igual que los dragones, se reproducen cada 1500 años. Estamos en el 2000; no sé si felicitarte, pero tienes una enorme responsabilidad. Vete, ya no me busques, los libros estaban destinados para ti.

Ya era de madrugada cuando regresé, las calles del barrio olían a calabaza cocida, el aroma de la malta cervecera que nos regala la fábrica de Pacífico. Revisé el acuario, la vejiga se notaba más hinchada, la temperatura se mantenía en los 20°C. Tomé notas toda la noche, al final tenía casi un manual para la cría de sirenas.

Había que ponerse en acción, según las notas, la bolsa se rompería en 40 horas después de expulsada; faltaban 24 horas. Todo el alimento tiene que ser vivo; en la primera semana consumen crustáceos y algas, de preferencias las caulerpas y ulvas; ya en la siguiente prefieren peces y al mes hay que liberarla, no soportan más tiempo en cautiverio.

Por la mañana, temprano, conseguí camarones vivos en una granja, por el rumbo del Estero de Urías; Don Pancho, el pulpero de la bahía, me llevó las  algas a la casa.

--Pa´que las quieres pues. Preguntó.

--Las voy a secar y moler, curan el bocio, por el yodo que contienen.

La eclosión fue a las 52 horas, me di cuenta porque vi flotando la vejiga vacía; el cuarto estaba a oscuras, usaba una lamparita de luz sorda para iluminar el acuario; la vi acurrucada en una esquina, entre las caulerpas y ulvas; era como un pececillo rechoncho de color negro, muy parecido al puyeque. La luz de la lámpara reflejaba los ojos rojos de los camarones. La dejé reposar.

Fue maravilloso ver crecer este animal metafísico, y no es por rayarle el cuaderno a Ovidio, Homero ni a Tirso de Molina, pero no son “la mitad mujer, la mitad pescado”; tampoco tienen plumas ni cara de virgen. En lo que acertaron es que cantan; al tercer día emitía un chiflido que subía y bajaba de tono; fue precisamente esa semana que en toda la costa aparecieron delfines muertos y una enorme ballena rorcual encalló y murió en la Playa Pinitos; también por esos días, los pescadores de la Isla de la Piedra capturaron una raro pez en forma de luna, en una de las caras traía un mapa dibujado: “es de las profundidades”. Dijo un viejo loco que se mantiene de los espinazos de pescado de la la lonja pesquera. Todo mundo se asustó: el viejo era sordomudo.

La liberé un domingo a mediados de junio, creció tres veces su talla de nacimiento, calculé 60 cm; su última comida fueron medusas “Aguamalas”, como lo recomienda el Biólogo Aldrovandi: “suministrarle Aguamalas, no por nutritivas, sino para que las reconozcan como su fuente principal de agua dulce”. Su cabello negro, rizado; los ojos, fuera del agua, miraban en verde aceituna; las escamas, de azul iridiscente. La solté en el mismo lugar del parto, ya habían empezado las lluvias de junio, la noche presagiaba tempestad. Se sumergió lentamente, dio dos coletazos y la perdí de vista; como a diez metros de la playa emergió y justo en ese momento, un relámpago rebotó el rayo verde de su mirada verde.

Todo el día trabajé ordenando las notas, por supuesto con muchas fotos; por la noche fui al “Tertulias”; el “Viejo Elías” tenía tiempo que no paraba por ahí. Lo busqué en su casa, toqué, nada, pegué oreja a la puerta, el bisbiseo de la termitas era más intenso: “éstas si digieren a Enver Hoxa y al semiólogo”. Pensé.

A media mañana sonó el teléfono: el Dr. Cuasidoro López, Rector de la UPSIN, avisa que inaugurará una cápsula del tiempo, invita a que deposite un texto: “se abrirá en 50 años”. Informa. Acepté: el tiempo no está para soltar la lengua.

Abrí el periódico: “se incendia casa de filósofo porteño”. Una foto del “Viejo” Elías: “no hay rastros del reconocido intelectual”. Fin.

Acuarela y diseño hecho por Frida

el libro de Ulises Aldrovandi, Biólogo

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URIBE Y KIRK

El 7 de junio un chamaco de 15 años, casi a quemarropa, le descargó tres balas a Miguel Uribe Turbay, dos fueron de muerte; 39 años, Senador y candidato de la derecha colombiana a la Presidencia de la República.

El miércoles 10 de septiembre, al mediodía, un joven de 22 años, blanco, religioso, asesinó de un solo disparo, a una distancia de 180 metros, a Charlie Kirk, 31 años, importante propagandista de la Doctrina MAGA (Make America Great Again), el ideario de Donald Trump.

Kirk, fundó a los 18 años la organización estudiantil TPUSA (Turning Point USA), que difundía el ideario de la derecha gringa y reclutaba seguidores, a la fecha, tenía presencia en 850 universidades. Fue pieza clave en conseguirle votos del sector estudiantil a Trump.

Un orador excelente y habilidoso en el debate público; su visión de la realidad la reducía a una cuantas variables, que se referían a:

  1. La teoría conspiracionista del Gran Reemplazo: negros, musulmanes, migrantes, conspiran para destruir la nación.

  2. Defensa a ultranza de la posesión y uso de las armas. no importa los tiroteos en iglesias y escuelas.

  3. Negar la crisis ecológica, el cambio climático, el COVID. todo eso froma parte de la conspiración.

  4. El feminismo y los movimientos de la diversidad sexual son un peligro para la familia.

    Charlie Kirk, a diferencia de otros líderes de la derecha, si le latían las “pasiones movilizadoras”, él sí tenía ese rasgo neofacista de mover a las masas contra los enemigos, ya fueran los negros, migrantes, musulmanes, feministas, etc. Prometía, tenía futuro como líder.

    Tanto, Miguel Uribe en Colombia, como Charlie Kirk, en los EU, eran dos líderes de la Derecha y del Autoritarismo Reaccionario en ascenso. Por supuesto, no tenían porque acabar así, sus vidas eran necesarias para combatirlos con ideas no con balas; pero resulta que Kirk, decía que valían la pena las muertes por tiroteos en iglesias y escuelas, mientras se mantuviera la 2da Enmienda que garantiza el derecho de poseer y disparar balas. Y una de esas balas le destrozó la tráquea y por ahí se le escapó la vida. Descansen en paz.

Miguel Uribe Turbay, líder de la Derecha Colombiana baleado en junio, murió en agosto. El asesino, un chamaco de 15 años.

Charlie Kirk, importante propagandista del ideario de Trump y reclutador de jóvenes universitarios para el movimiento de la Derecha gringa.

Tyler Robinson, 22 años, se crió en un ambiente familiar religioso, pero también en el culto a las armas, su padre fue policía o Sherif de Condado , el caso es que Tyler es un consumado franco tirador. Desde una azotea, a 180 metros de distancia, con un rifle de caza y un solo disparo, le destrozó el cuello a Charlie Kirk. Se pide la pena de muerte.


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