Gildardo Izaguirre Gildardo Izaguirre

EL RÍO: METÁFORA DE LA VIDA

El Río es una metáfora de la vida, en la parte alta es vigoroso, revuelto; ya de bajada, en lo planito, se vuelve manso, tranquilo, apenas un chorrito. Así es un río, brota agresivo en la sierra, remansa y curvea bailando en el valle y descarga en el mar; dicen los Geólogos, esos señores que saben de la vida de las rocas, que durante un millón de años, el río fragmenta y pule una pedazo de roca hasta convertirlo en grano de arena y lo entrega al mar; así somos, nacemos berreando, crecemos y nos queremos comer el mundo a pungaradas; tragarnos el mar en un buche y así vamos; los meandros del vivir nos van amansando y puliéndonos como granos de arena. El Río cuando llega al mar, no muere; renace como nube y reinicia la rueda eterna de la gota de agua.

Un Río siempre me recuerda estos  crípticos versos pacianos, los únicos que me sé de memoria.

Un sauce de cristal, un chopo de agua,

un alto surtidor que el viento arquea,

un árbol bien plantado mas danzante,

un caminar de río que se curva,

avanza, retrocede, da un rodeo

y llega siempre.

Y siempre llegamos: a tener hijos, a ver morir a nuestros padres, escribir un poema en la arena, a no ir nunca a Disneylandia ni votar por Alcaldes, Diputados o Presidentes.

Siempre llegamos a que se nos hinche la próstata y nos carcoma la roña del cáncer; terminar en un puño de cenizas en el fondo del mar; existir como nutriente y con la maravillosa fotosíntesis, ser átomo, molécula; gota de carbohidrato y reiniciar el  eterno retorno. Así es la vida; así es un Río. 

“Y me dijeron que Río arriba había oro”. En el Río Piaxtla, lento y amansado, cerca ya del mar.

En la Sierra de Huajicori. El Río Acaponeta, bravo y revuelto; mucho antes de llegar, cansado y cargado de nutrientes, a las majestuosas Marismas Nacionales. En la foto, dos de mis entrañables alumnos: Brianda y Misael.

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MAZATLÁN: ¿DESECHABLE O SUSTENTABLE?

Los residentes en la primera línea de playa en Miami, ya están resintiendo los efectos del cambio climático global; por las mañanas, en los estacionamientos subterráneos, pueden encontrar un majestuoso pulpo agazapado en un charco de agua; o un pequeño pargo dando sus últimas bocanadas en busca de oxígeno, eventos que se presentan durante las mareas altas; las predicciones de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) prevé que el sur de Florida podría subir el nivel del mar 25 cm en 2040.

El aviso contundente y trágico fue en la madrugada del 24 de junio del 2021, en el barrio playero de Surfside, el condominio Champlain Towers South, un edificio de 12 pisos frente al mar de 40 años de antigüedad, se derrumbó y murieron 98 personas. Se desgranaron las especulaciones, pero las observaciones científicas del Hidrogeólogo Randall Parkinson, publicadas en la Revista Science Direct (Vol. 215. Diciembre 2021), son las que explican de mejor manera el evento mortal: desde 1994 a la fecha, el nivel del mar superó el piso del sótano del edificio. Así que no es muy complicado concluir que el agua salada dañó los cimientos, debilitó el concreto, el acero y el edificio colapsó.

El escritor y periodista de investigación Mario Alejandro Ariza, hace un recorrido periodístico-literario del problema en su libro “Ciudad Desechable” (Disposable City). Apunta que la Tragedia del condominio Champlain, es un terrible presagio para todas las ciudades costeras.

Eso pensaba hoy en la mañana mientras miraba a los obreros que construyen el Hotel Hyde; llegan antes de las siete, algunos con su morralito de comida; otros comen la chatarra del OxxO. Hace unos meses, cuando la obra estaba parada, abordé al hombre de seguridad.

—Oiga, dónde se entregan las solicitudes de trabajo. Me interesa chambear en esta obra, se ve chingona.

—No. Pues ahorita, ahorita, no hay jale. Disque la pararon porque les falta un papel; date una vuelta más adelante y aquí mismo hay un señor que te apunta.

En efecto fue una suspensión temporal ejecutada por la PROFEPA, quizá les faltaba el permiso de la escollera que tienen proyectada en los 90 metros de playa, con el fin de proteger el edificio del embate de las olas y construir un muelle para las motos acuáticas. Esas construcciones son letales, destruyen las playas, la energía de retorno de las olas arrastra la arena y ya no vuelve, Cancún es el ejemplo.

El Hotel Hyde es del poderoso grupo empresarial ACCOR, con sede en París, tiene 38 marcas hoteleras en 110 países, una de esas marcas es la SLS Hotels, que construyó un Hotel de 498 habitaciones en las otroras playas vírgenes de Costa Mujeres en Quintana Roo, antes de inaugurarse, la obra fue suspendida en noviembre del 2024 por la FGE de Quintana Roo, motivo: Despojo y actos de corrupción en la obtención de permisos (Carpeta de Investigación FGE/QROO/BJ/10/20048/2024).

El asunto se resolvió, como también el de aquí en Mazatlán y la obra marcha veloz, tendrá 30 niveles, 150 habitaciones, 50 residencias premium, 5 restaurantes, gimnasio, piscinas, etc. Los socios locales de ACCOR, dos prominentes empresario de los agronegocios, aseguran que es la última generación en elegancia hotelera, muy superior al concepto tipo Berdegué o Coppel. ¿Será?.

Así que pronto Hotel Hyde formará parte de la valla erizada de edificios en la Zona Dorada de Mazatlán, al pie de las olas de la bahía, desafiando tempestades y retando los efectos del cambio climático y la subida del nivel del mar. En Miami el mar ya cobró una factura: el colapso del condominio Champlain Towers South, con 98 muertos.

Una torre más en Mazatlán,en un escenario con: (1) Desarrollo inmobiliario sin control; (2) Drenaje en erupción; (3) Producción diaria de más de 100 toneladas de excremento; (4) Tratamiento insuficiente de aguas negras; (5)Mil toneladas diarias de basura; (6) No hay reciclaje ni tratamiento de esa basura…

Entonces ¿Mazatlán es Desechable o Sustentable?. De tarea.

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INVITACIÓN PICTÓRICA. Nuestro amigo pintor Miguel Flores invita hoy a la exposición 5 X 5. En el Ángela Peralta. Obra de López Sáenz, Pitó Pérez, Carlos Bueno, Armando Nava y del propio Miguel. Es a las 7 noche hoy jueves. Abajo la invitación.

El libro de Mario Ariza que analiza la fragilidad ambiental de Miami, negada por los intereses de la voracidad inmobiliaria.

Así va la construcción del Hyde en Mazatlán, máxima expresión de la elegancia hotelera. Según ACCOR.

Así quedará según la publicidad de la empresa multinacional Accor.

El Hotel SLS de Accor en Costa Mujeres, Quintana Roo, la Fiscalía General del Estado (FGE) suspendió la obra en Noviembre del 2024 por despojo y corrupción en el trámite de permisos.

El Gobernador Rocha coloca la primera piedra del Hyde en junio del 2023. Nunca falta el curita gordo que el nombre de los santos intereses del capital inmobiliario bendice la obra.

Vamos a la Expo 5X5. Hoy jueves, Ángela Peralta 7 noche.

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Gildardo Izaguirre Gildardo Izaguirre

MORIR A MITAD DEL DÍA

Hace un tiempo, caminaba por el centro del puerto y observé un puño de curiosos que se apiñaban en el rincón de una banqueta, por la Melchor Ocampo, a media cuadra del Mercado Pino Suárez; el motivo era un hombre tendido en el piso y por supuesto también me arrimé. Estábamos a media mañana, el sol porteño nos pelaba los dientes y por eso alguien lo jaló un poco para la sombrita.

Mi amiga, La Niñona, que antes me vendía quesos y quebrantos en una cremería, no se desprendía de su celular, el hombre tendido era su compañero de trabajo, informaba a sus patrones tenderos de la situación: “convulsionó y cayó al piso, ya le había pasado, pero ahora se desmayó”. Lloraba y seguía hablando.

Un enfermero del vecino Centro de Salud, se acercó y al ver la seriedad del caso, se aprontó a reactivarle el corazón y darle respiración de boca, pero se levantó rápido y dijo: “este hombre está alcoholizado”.

De inmediato mi amiga, La Niñona, le respondió: ¡¡No, señor, no, yo le puse alcohol, andamos trabajando!!. Su chamba es llevar el “mandado” del abarrote a los carros de los clientes. Se oyó la sirena del paramédico motorizado y todos en coro repetíamos “rapidito, rapidito por favor”. El muchacho paramédico no tardó ni un minuto en bajar todo su equipo; con una tijera  cortó la camiseta del hombre, encendió un aparato y le conectó el oxígeno y a intentarle echarle a andar el corazón.

Fueron minutos eternos, en los cuales intenté armar su biografía: 40 años, con estudios de secundaria, empleado de abarrote con sueldo mínimo, cotiza en el IMSS, tres hijos; le gusta el fut y la cerveza pacífico, le debe a Coppel y tiene una bicicleta… Y yo también repetía: “revive, revive, no te mueras”.

El paramédico dejó de presionarle el pecho, le quitó la mascarilla de oxígeno, introdujo un tubito de acrílico en la boca y apagó el aparato. No me quise quedar al final, era evidente que el señor ya no estaba con nosotros.

Otro día busqué la nota en la prensa, nada; no es noticia la muerte de un hombre decente, de un trabajador honrado; este hombre se murió trabajando, en pleno medio día porteño y a flor de banqueta; ojalá que los patrones hayan apoyado a la viuda y sus hijos, y ojalá también que los locatarios del Pino Suárez piensen en un programa de salud preventiva, por ejemplo, la medición programada de la presión arterial de todos su trabajadores; en esto pueden ayudar el  Centro de Salud, El Hospitalito municipal, el IMSS, el ISSSTE, enfermería UAS. Hay que proteger a nuestros trabajadores, son los que echan andar el mundo.

Esto sucedió hace un buen rato, pero se me quedó grabado el hombre tendido, muerto a mitad del día en el Puerto de Mazatlán. Y ese muerto gritaba el desamparo de millones de trabajadores asalariados del país. También fue el preludio de lo que vendría después. Un Sinaloa donde La muerte tiene permiso.

Compré este libro de Claudio Lomnitz, sobre la idea de la muerte en México. Claudio es Antropólogo e Historiador, su libro “El Regreso del Camarada Ricardo Flores Magón”, es quizá el mejor texto sobre el movimiento anarquista en México. Cuando lo lea les platico de las ideas que tenemos los mexicanos de algo tan serio como la muerte.

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Gildardo Izaguirre Gildardo Izaguirre

LOS CENOTES Y EL TREN MAYA

Hace 66 millones de años un meteorito de 8 km de diámetro, cayó en lo que hoy es Yucatán, formó un cráter de 200 km de diámetro, sumergido ahora a 1500 metros de profundidad bajo el agua de la Península. El cráter se llama Chicxilub; el impacto levantó una gigantesca nube de polvo que cubrió buena parte de la superficie terrestre, produciendo una crisis ecológica planetaria, colapsaron los grandes bosques por la escasa penetración de la luz, murieron los dinosaurios herbívoros, después los carnívoros. Los mamíferos, pequeños como ratas, también contribuyeron, se comían los huevos de los dinosaurios (desde entonces nos viene el hábito huevero), iniciaron su ascenso evolutivo. Pero a lo que voy (a veces gana la costumbre de profe de ciencias), es que el impacto generó un paisaje geológico poroso, de cavernas y cenotes por toda la región, se calculan 8 mil cenotes en Yucatán, interconectados entre sí y con el acuífero de 125 mil km2, conectado también con el mar por venas subterráneas. Ese acuífero es vital para la sobrevivencia humana en Yucatán.

Ahí en la región floreció la civilización Maya , durante el periodo 250-950 D.C. que se extendió por Centroamérica hasta honduras, donde dejaron las ruinas de la ciudad de Copán (ruinas que en 1839, el viajero y diplomático John L. Stephens, le compró en 50 dólares al dueño del rancho donde se levantaba la ciudad maya. Nunca se la pudo llevar a Nueva York). Pues bien, los Mayas desarrollaron una cultura muy ligada al inframundo y los dioses de la muerte, al cual se llegaba a través de los cenotes y cavernas; en los primeros, como el de Chichén Itzá, sacrificaba vírgenes púberes a sus dioses, en las segundas, construían templos, oratorios, altares. El inframundo era más valorado por los Mayas. En los trabajos iniciales del Tren Maya se descubrieron 40 cuevas con artefactos ceremoniales, después los Ingenieros guardaron silencio, pero se calculan 60 mil objetos arqueológicos recolectados.

Luego entonces, la construcción del Tren Maya, la obra cumbre con la que será recordado el Expresidente Andrés Manuel, además de dañar y fragmentar el Ecosistema de Selva (talar un millón de árboles no es poca cosa, aunque para el Arquitecto Rogelio Jiménez Pons, de Fonatur, es “pecata minuta” y nos ilustró con su filosofía depredadora: “No ganamos nada como país con tener jaguares gordos y niños famélicos”), afectará de manera grave el inframundo Maya; pero si a usted no le importan las ruinas arqueológicas, si tiene que importarle la contaminación del acuífero, se calculan que montados en el tren maya (si es que tiene éxito), llegaran 12 millones de turistas al año, incluso ya se han detectado cenotes contaminados.

Ahora bien, asómbrese de la creatividad de los empresarios turísticos, el multimillonario Miguel Quintana Pali, dueño del Parque temático Xcaret (también es propietario de las ruinas arqueológicas y los cenotes que contiene, cuando se supone son bienes nacionales y patrimonio de la humanidad), acaricia el proyecto de construir túneles, verdaderos ríos subterráneos de agua turquesa que se conecten con todos los cenotes de la región, para que intrépidos turistas practiquen el buceo en el inframundo maya; así resuelven el problema de la contaminación del agua superficial; los llevan a viajar por el inframundo y si son turistas necrófilos, les prepararán un viaje por el mundo de Xibalbá, el reino de los muertos.

El Tren Maya lo construyó la empresa francesa Alstom-Bombardier, tuvo un costo de 500 mil millones de pesos (medio billón), los principales beneficiados serán los grandes corporativos internacionales del negocio turístico. ¿Y los pueblos y comunidades de indígenas mayas y mestizos?. Bien gracias. Serán meseros, botones y guardias de seguridad. Punto.

El viaje por el inframundo del Rey Pakal de Palenque. Es el Xibalbá, el reino de los muertos, del miedo y terror. A esa experiencia quieren llevar a los turistas en su paseo por los canales subterráneos. Pakal parece sentado en un artefacto con propulsión, se especuló que era una nave espacial.

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AMLO Y LA GALLINA BUCHIPELONA

Sentado en una poltrona, como Pedro Páramo viendo morir Comala. Pasto verde, muchos árboles; gallinas, gallos y un presuntuoso pavo real abría el abanico de su cola.

Una gallina, de esas que tienen el buchi pelón y que son buenas para el caldo, le robó cámara. Es el ex-Presidente Andrés Manuel López Obrador, repuesto, más gordito (¿llegará a ser un Quijote disfrazado de Sancho, como le decían a Pepe Mujica?), habla desde su retiro en Palenque, ahí en su finquita, donde madruga, camina 5 km por el “Sendero del Peje”, mientras Doña Morbi, su cocinera, prepara chilaquiles con hierba santa; come y escribe. “Hago Teoría”. Pontifica.

Fresco, camisa albeante, bolsas debajo de los ojos; mesita con tres libros gordos, motivo de su repentino video, que pronto tuvo miles de “peje-fans”.

El libro se titula “Grandeza”, son 600 páginas sobre la grandeza cultural de los pueblos indígenas, empezando por los Olmecas, esos del arte monumental de las enormes cabezas. Yo lo han hecho Miguel León Portilla, Alfonso Caso, Román Piña Chan, Bonfil Batalla, José Luis Martínez, etc., etc.

Es lo mismo de siempre, la grandeza es para los pueblos indígenas que viven en los museos del INAH; es reivindicar el dicho racista de Theodore Roosvelt: “El indio bueno es el indio muerto”.

Me imagino que el libro no trata sobre la grandeza de la lucha y resistencia de los pueblos originarios sobrevivientes; esos indios remisos y rejegos que defienden los territorios ancestrales, el agua de ríos y bahías; los bosques, el aire y el canto de los pájaros.

No trata de los tercos Yaquis que reclaman el agua de su río; ni de la dignidad Yoreme que van por 15 años peleando contra los megaproyectos de la industria química tóxica que matará su Bahía de Ohuira; ni de las decenas de líderes comunitarios indígenas asesinados y/o desaparecidos…Ahí no hay grandeza. Es obstinación y oposición al “progreso”, al éxito que mata.

Tampoco versa sobre los millones de indígenas y mestizos que sobreviven abandonados en los 32 mil ejidos y comunidades agrarias, rentan sus parcelas, carecen de apoyos para sembrarlas y nunca lo tendrán mientras no se suspenda el pago de la deuda pública.

Eso sí podemos reclamarle al “Cabecita de Algodón”. Llegó a la Presidencia de la República con un apoyo popular impresionante, pudo decretar la suspensión del pago de la deuda pública; otros presidentes, desde Guadalupe Victoria a Lázaro Cárdenas, lo hicieron para darse un respiro financiero; ahora urge, hay muchos préstamos abusivos, sucios que se hicieron en gobiernos corruptos, es necesario auditarlos; mientras tanto se suspende el pago del servicio de la deuda pública que ya anda en los 20 billones de pesos y que este 2026, México tiene que pagar Un Billón, 600 mil millones de pesos, a los buitres de la Banca Financiera internacional. Imagínese todo lo que se haría con ese dinero.

Pero AMLO no se animó, de haberlo hecho, el significado político hubieses sido equivalente a la expropiación petrolera de Don Lázaro. En fin, las estadísticas dicen que su gobierno levantó a 13 millones de la pobreza; con un millón que hubiera sacado de esa orilla lacerante y hoy vivan mejor, ya sería de reconocerlo. No pudo hacer más.

Es mejor que se la pase entre gallos y gallinas “buchi-pelón”, escribiendo libros gordos y no ande comprando residencias de lujo en España y paseando en yates por el mediterráneo.

Sea pues Don Andrés y la gallina buchi-pelona, que pronto la hará caldo o pipián, su cocinera, Doña Morbi. Punto.

Don Andrés López Obrador y la gallina buchipelona. Ella, la gallina, no saldrá en el próximo video, Doña Morbi, la ama de llaves y cocinera de la finca ya la habrá hecho caldo o mole.

El pavo presumido de la Finca de AMLO.

Un mural en el templo de los guerreros en Chichén Itzá (Boca de Pozo).Los artistas lo hicieron en el año 1150 d.c; aunque datos recientes lo datan de 1200 d.c., hay que ir a verlo antes que lo privatice el multimillonario Miguel Quintana Pali, dueño del Parque Temático “Xcare”, que junto con las cadenas hoteleras transnacionales (RIU, Majestic, Atellier, Excellence) serán los ganones con el Tren Maya, la obra emblemática de AMLO.

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