PINOCHET CABALGA DE NUEVO

—“Mi papá mataba alimañas”. Declaró Marco Antonio Pinochet Hiriart, el hijo menor del General y Doña Lucía, quien por cierto, fue el único que permaneció cerca de su madre viuda. Le sobrevivió 15 años a su marido, murió sin honores en el 2021. Cuando se filtraba una nota de prensa que avisaba del algún achaque cardíaco de la ex primera dama de la dictadura, la gente decía: “Doña Lucía no puede enfermar del corazón porque no tiene”.

Así, como “Alimañas” eran considerados los ciudadanos chilenos que apoyaban el gobierno de Salvador Allende; muy propio de los nazis, que primero cosificaban al enemigo, lo convertían en bacteria, en microbio patógeno y lo eliminaban sin más. Ese fue el régimen de terror impuesto de 1973 a 1990, año en que el 56% del pueblo votó a favor de que se fuera Pinochet. Cierto, se fue pero heredó todo el aparato de gobierno de la infame dictadura: la misma constitución (elaborada por fascistas), las mismas fuerzas de seguridad, el mismo sistema neoliberal. Es decir, habría elecciones, pero bajo vigilancia pinochetista, habría democracia, pero tutelada, a modo, a conveniencia.

Y así fue durante 30 años, el sistema no se tocó, si acaso algunas ligeras reformas muy secundarias, en los gobiernos de supuesta izquierda de Lagos y la Bachelet; pero la salud, educación, los recursos naturales, seguía siendo meras mercancías; el derecho a huelga fuertemente restringido por la Constitución, etc. Todo esto tembló en octubre del 2020, cuando el Presidente Sebastián Piñera, subió a treinta pesos el pasaje del metro, provocando una revuelta de masas estudiantiles, que definieron su movimiento mediante la consigna: “No son 30 pesos, sino treinta años”. Había claridad que en los 30 años de postdictadura seguía campeando el espíritu de Pinochet. Antes, en 2019, el Movimiento Feminista chileno, le dio una sacudida al régimen, con dos huelgas, una el 8 de marzo y otra el 12 de noviembre que movilizó al 10% de la población. “Tiemblan los Chicago Boys” decían las feministas. Fue en esas movilizaciones que el Colectivo Feminista Las Tesis, crearon el Performance “Un Violador en tu camino”, que en la voz de miles de mujeres chilenas corearon frente a la Suprema Corte en Santiago de Chile, la consigna “El Violador eres Tú”, resonó en todo el continente.

En esas olas de protesta se montó la Candidatura de Gabriel Boric, un socialdemócrata, aliado con otras fuerzas de izquierda, incluido los comunistas, logrando el triunfo en 2021 contra José Antonio Kast (apelativo que suena a chasquido, a crujido). Había enormes expectativas de cambio, el triunfo electoral coronaba la insurrección cívica, pero Boric pronto mostró de lo que estaba hecho, desmontó y apaciguó las movilizaciones, integró un gabinete con políticos quemados e incluso algunos de filiación pinochetista, según con la idea de ganar consenso y gobernabilidad (similar a la incorporación de PriAnista en Morena). Una primera derrota fue el fracaso del Proyecto de la nueva Constitución. Se quedó la de 1980, pensada y elaborada por fascistas. Recordé la caracterización que hacía Luis Sepúlveda (el mejor escritor chileno, autor de “Un Viejo que leía novelas de amor”) de sus compatriotas, decía que los resabios dejados por los 17 años de terror pinochetistas en el chileno común eran el miedo, desesperanza, individualismo y una profunda apatía por el esfuerzo colectivo. Sentimientos y principios que se respiran en la Constitución de 1980, heredada por la dictadura.

Boric desmadejó el Proyecto de cambio, no se atrevió a dirigir un proceso de verdadera transformación que desmontara el sistema neoliberal y por tal, su candidata, ahora sí del Partido Comunista, Jeannette Jara, naufragó en un mar de ambigüedades, incluso prometió renunciar a la izquierda comunista si ganaba en la segunda vuelta. El incisivo editorial “Rayuela” de la Jornada, breve y quemante, apuntó: “En Chile decidieron que era mejor votar por el original que por la copia que tenían”.

Me pregunto: ¿Si en el 2021 la candidata hubiese sido nuestra admirada Camila Vallejo, hubiera sido también copia?.

En Chile nada nuevo, ganó José Antonio Kast, Ultraderechista. El General Augusto Pinochet cabalga de nuevo.

Pinochet y Doña Lucía. Una prueba de la continuidad del régimen es que después del referéndum con el triunfo del “NO” y la salida de Pinochet del gobierno, la Ex-Primera Dama, Lucía Hiriart, siguió siendo Presidenta de la Poderosa organización CEMA (Centro de Mujeres) durante 26 años más, apropiándose de enormes riquezas de la nación. La foto es la portada del excelente libro de la periodista Alejandra Matus. La Biografía de Doña Lucía dice mucho de la dictadura.

La copia y el original.

Camila Vallejo. ¿Y si ella hubiese sido la Presidenta?…

Luis Sepúlveda, junto con Jorge Amado, son quizás los mejores escritores latinoamericanos. Autor de: “Un viejo que leía novelas de amor”, “Mundo del Fin del Mundo”, “Patagonia Express”…

Anterior
Anterior

EL SEÑOR IGUAZÚ

Siguiente
Siguiente

BLANCA NAVIDAD EN MAZATLÁN