UNA DE LOBOS MARINOS

Este enero de lobos imperiales se ha iniciado en Mazatlán con la presencia de un lobo marino muerto en la Playa Olas Altas y con un varamiento masivo de 40 delfines en la la Bahía de la Paz, frente al Malecón. Son los meses de enero y febrero que en Mazatlán se registran lobos marinos muertos en sus playas; fue en enero 2009, cuando se presentó la más más alta moralidad, con 30 ejemplares y otra en 2018, con 9. Todos fueron jóvenes y vigorosos que salieron de alguna colonia reproductora del Golfo de California y se aventuraron a buscar una zona de alimentación al sur de su territorio; son los que llegan a la roca Tortuga de la Bahía de Mazatlán.

Los Biólogos aseguran que salen de la Lobera Islotes, ubicada en la Bahía de la Paz, y lo hacen porque en esa colonia, las hembras están criando y necesitan abundante pesca (los cachorros son muy mamones, piden chichi durante tres años) y los expulsan, por lo que se ven presionados a migrar a una zona de pesca con menos competencia y la encuentran en la Roca Tortuga, que apenas mide 30 m2 y en la que de manera apretada caben 35 lustrosos lobos.

¿De qué mueren?. Los investigadores que han tratado el problema aventuran varias hipótesis: (1) envenenamiento por toxinas marinas; (2) contaminación aguda de plaguicidas o metales como el mercurio o plomo y (3) por alguna enfermedad bacteriana o viral.

LA LOBERA

Los lobos marinos que toman por asalto la Roca Tortuga son de la especie Zalophus californianus, empiezan a llegar en el mes de enero y para marzo ya hay cupo lleno; migran en cuanto empieza el calor fuerte y la roca es ocupada por nuestros aristocráticos pelícanos. La roca es lavada constantemente por un fuerte oleaje, de ahí que solo se puede ver bordeada por unas barbas de algas verdes

LOS MALES

Las bacterias son las principales causa de muerte en los lobos marinos. Una de las enfermedades bacterianas más importantes es la leptospirosis, cuyos primeros brotes comenzaron en 1970 en las costas de Oregon y California. Estos brotes se caracterizaron por un aumento en la tasa de mortalidad al nacimiento y partos prematuros.

Otro enemigo es un gusano nematodo chupasangre llamado Uncinaria que parasita a las crías de lobo marino de California, a tal grado que se considera que en algunas loberas es el responsable del matar a más del 40%. 

En cuanto a las toxinas marinas, la más venenosa es el Ácido Domoico, que lo produce una hermosa y delicada microalga llamada Pseudonitzchia, en 1998 asesinó a 400 lobos marinos en esta zona, no lo hizo directamente, sino que los lobos consumieron peces que iban cargados de Pseudonitzchia; otro veneno marino es el que producen las mareas rojas, y que también pueden matar de manera indirecta a los lobos, en septiembre 2020, se reportaron en la Playa de San Lázaro, BCS, 137 Lobos intoxicados con esa toxina.

LAS MORTANDADES DEL 2009

El caso más interesante en Mazatlán fue el de 2009, con 30 lobos muertos en el mes de enero; se le buscó por todas las causas mencionadas, incluyendo contaminación por plomo y mercurio; pero nada. La hipótesis más atendida fue la del “moquillo”, de tal modo que la PROFEPA envió personal especializado de Laboratorio de Medicina de Conservación de la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional, para que analizaran los tejidos y detectaran la presencia de Morbilivirus, que causa el “moquillo canino”.

Aunque los resultados fueron positivos en muestras de pulmón, hígado y piel,se concluyó que aunque “presentan una alta prevalencia al virus no se puede asegurar que fue la causa de su muerte”’

También se descartó lo de envenenamiento por toxinas, incluyendo la de la marea roja que se presentó a mediados de enero, ya que de acuerdo con la Bióloga Alonso-Rodríguez (2009), la provocó el microorganismo Mesodinium rubrum, que no es tóxico para la fauna marina.

Entonces ¿Quién mató a los lobos marinos?.

RASCAR DONDE NO PICA

Hace muchos años, en 1962, la Bióloga Marina Rachel Carson, en su hoy legendario libro “La Primavera Silenciosa”, avisó del peligro de los plaguicidas, ya que asesinan todo tipo de vida; la más notoria para la Bióloga Carson fueron los pájaros que ya no cantaban en su huerto, habían muerto por comer lombrices, orugas y escarabajos cargados de DDT, Aldrín, Dieldrín, etc.

Pero una advertencia que hizo la Bióloga Cardon, hace ya 64 años, fue del riesgo de que se juntaran dos o más sustancias y multiplicara su virulencia; advertencia que hoy más que nunca tiene plena vigencia: son miles de sustancias químicas que se vierten al ambiente, por ejemplo en el agua, y no son detectadas ni mucho menos eliminadas en las plantas tratadoras. Haga usted memoria: ¿Qué hace con el jarabe para la tos, el antibiótico, el antidepresivo, el anticonceptivo, etc. que ya caducaron; además de las cremas, bronceadores etc.?. Los tira al bote de la basura, al fregadero o a la taza del baño, y de ahí al ambiente. En muchos ríos ya se están presentando fenómenos de feminización en peces y decremento de la fertilidad por los residuos de anticonceptivos que se arrojan al drenaje.

Entonces, la pregunta obligada es ¿no será la acción conjunta de esos contaminantes emergentes la que asesina a esos lobos marinos, jóvenes y robustos?. La Roca Tortuga está ubicada en la zona de influencia directa de las descargas del emisor submarino (ya fue clausurado, pero igual las descargas se hacen en el Estero de Urías) los peces que se comen los lobos pueden estar almacenando esos venenos en sus tejidos, sobre todo en el hígado, y con una sola enzima que inhiban, por ejemplo, la colinesterasa, se produce un incremento de Acetil Colina en la sangre y en cuestión de minutos se paralizan los músculos respiratorios y viene la muerte.

Claro es una hipótesis, pero cuando menos que se abra una carpeta de investigación (como dicen en los asuntos criminales) y se indaguen a esos mentados contaminantes emergentes (incluyendo los microplásticos). Los lobos marinos son mamíferos como nosotros, y sus muertes nos están avisando que algo no anda bien en la Bahía. Nada más para documentar su optimismo sobre el descuido con respecto a los venenos que usamos y tiramos, en una reciente investigación, del Dr. Reyes Montiel del CIDIR-IPN, Unidad Guasave, Sinaloa, reportó la presencia de 14 plaguicidas en peces de Santa María-La Reforma (Sinaloa), uno de ellos, el Heptacloro, al depositarse en los tejidos se convierte en Heptacloro epóxido, todavía más tóxico, pues ese bendito veneno cancerígeno está por encima del límite máximo permitido para consumo humano y condimenta y da sabrosura a la carne de pargos y lisas que se consumen en el mercado local. El espíritu de Rachel Carson y su Primavera Silenciosa, aletea vivo y vigente. Una de lobos; después hablaremos de los Lobos imperialistas que azuza el “Mongo Blanco” de la Casa Blanca.

La Roca Tortuga y sus inquilinos. Foto de la Bióloga R. Briceño

Los lobos migran cuando aprieta el calor, pasa a ser habitada por Pelícanos, nuestros Cisnes de la Bahía.

Un lobo arrojado por el oleaje a un costado de la Casa del Marino. Enero 2018.

Disección para analizar tejidos en uno de los lobos muertos del 2009.

No se pudo determinar con certeza las causas de la muerte.

Varamiento masivo de 40 delfines en el malecón de La Paz, el 1 de Enero 2026. Se logró regresarlos al mar.

Lobo marino arrojado a la Playa Olas Altas, Mazatlán, el 2 de enero 2026. Los salvavidas le dan sepultura sin la ceremonia de la cal, que evita malís olores y acelera la descomposición.

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