UN CERRAJERO MUY SINGULAR

Se llama Rubén Darío (“y no soy poeta”. Dice), 52 años, un perro grande “El Chocolate”, una colección de monitos futboleros (“por hay anda Lavolpe”. Señala con desdén al montón).

Es una cerrajería diminuta, por el rumbo del viejo acuario municipal, ese que nos despojó Quirino y su Primo Coppel. En la trastienda vive con su madre, una anciana de 74 años.

El mostrador atiborrado de libretas con dibujos como los de las historietas o “comics” (“Japón es un país de dibujantes”. Suelta la frase suelta, cuando hojeó una de las libretas).

Es evidente que es un cerrajero muy singular, con la cabeza llena de pájaros y de historias inconexas. Se sabe de memoria episodios de las series de TV de los superhéroes gringos, de Batman y Robin; la clásica de Superman donde salía Christopher Reeve…

—¿Cual era el nombre de Superman?.

Clark Kent, periodista del Planeta.

¿Luisa Lane estaba enamorada de él?.

—“Te voy a ser claro, la verdad: estaba enamorada de Supermán”

Para probar sus conocimientos de ficción, le menciono los poderes de los Cinco Fantásticos.

—“La verdad, te voy a ser claro: no eran 5 sino cuatro: Antorcha, la Mole, el hombre elástico y la mujer invisible. Los poderes fueron por una radiación cósmica”.

Eso de “la verdad y voy a ser claro”, lo dijo muchas veces, como si pontificara.

Sabe también de los aportes de Bill Gates y Steve Jobs, de este último vio la película: “Se murió de cáncer. Era más inteligente que Gates”; lo que sabe del Universo lo vio en la Serie Cosmos de Carl Sagan. No tiene computadora ni teléfono celular.

La puerta principal de mi casa no se pudo abrir, fui a la tienda de Dámaso, compré chapa nueva y pasé por la Cerrajería de Rubén Darío; nomás verlo supe que era un personaje urbano. Acordamos el precio y ofrecí llevarlo, subió tres morrales cargados de fierros, muchos innecesarios.

En el camino, además de renegar de los clientes que no valoran su trabajo (“ni siquiera dan propina”), disertó sobre futbol, de La Volpe, la Selección, Hugo Sánchez, El Masa, Borgetti… A veces, sin venir al caso, decía: “México es el país de los Pitufos”. Lo dice como estribillo.

En llegando, vació los morrales al piso: cerraduras viejas, llaves, tornillos, desarmadores…En 30 segundos abrió la puerta. Desmontó la chapa vieja, se echó un “round” con Norma, lo obligó a que quitara una pieza nueva y dejara la vieja, por ser más segura.

Voltea a verme, mosqueado y dice al aire:”De todos modos cobraré lo mismo”.

De regreso, siguió hablando en torrentes, de su madre anciana, de la muerte de su hermano hace ya 25 años y varias veces soltó la frase “México es el país de los pitufos”, en una de esas la atrapo al vuelo y pregunto: ¿ Y quien sería Papá Pitufo, Pitufina y Gargamel?.

Se queda callado. Y me imagino que en su cabeza pajarera tiene los nombres: López Obrador como Papá Pitufo; la Presidenta Claudia es Pitufina y el Gargamel es Noroña.

Lo dejé en la Cerrajería, me dio una tarjeta: “Atiendo de 8 a 8 y emergencias por la noche”.

Rubén Darío es un personaje urbano, un Cerrajero muy singular.

El mostrador atiborrado de dibujos. Al fondo la puerta de la trastienda. Ahí vive con su madre anciana y El Chocolate.

La colección de monitos futboleros. “por ahí anda La Volpe”. Me dice con desgano. Tiene cierta obsesión por el técnico Argentino.

El Perro “Chocolate”. Dormita despatarrado en el piso de la cerrajería.

La primera acción fue vaciar los Fierro en el piso: cerraduras viejas, tornillos, desarmadores…

Este es Rubén Darío de cuerpo entero. Un Cerrajero muy singular con la cabeza llena de pájaros y de historias…

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VACACIONES PERRUNAS