TRUMP: MALDITO IDIOMA
Nosotros que estamos orgullosos de nuestra “Ñ”, esa gloriosa consonante, única en las lenguas romances, que se forma con la vieja “N”, poniéndole encima un sombrerito, una virgulilla, “un firulete” dice Martín Caparrós, en su exuberante crónica Ñamérica: “La letra “ñ” se flamea, se saluda, es bandera; a nadie más se le ocurrió inventarse semejante letra”. De las 22 consonantes, 21 las compartimos con otras lenguas, la “Ñ” es nuestra, es identidad, gesto de orgullo: es extravagancia.
Orgullosos estamos de los más de mil años de la lengua española, que tan maravillosamente reseñó Antonio Alatorre en “Los 1001 años de la Lengua Española”, que todos deberíamos leer; de la prosa luminosa de Valeria Luiselli en “Desierto Sonoro”; del “infinito en un Junco” de Irene Vallejo., de…etc. De las palabras Chuparrosa o Colibrí; Copechi, cocuyo o Luciérnaga; de la colectiva Milpa, donde caben el maíz, frijol, chile, calabaza y los quelites… Estamos orgullosos.
Para que de pronto, un energúmeno sediento de sangre, “mata niños” en Gaza y en Irán, ante supuestos líderes (Presidentes y ministros) de América Latina, diga con ese gesto de desprecio y arrogancia: “No voy a aprender su maldito idioma. No tengo tiempo. No tengo problema con los idiomas, pero no voy a dedicar tanto tiempo a aprender el suyo”. Y lo más indignante, los 12 líderes, rién, aplauden y hasta mueven la cola. La mayoría tiene cola que les pisen por fraudes, desfalcos, malversación de fondos públicos; nada más un botón, Milei, ha fraudeado con las criptomonedas, promovió a la diputación a José Luis Espert, con nexos en el narcotráfico, permite que su hermana cobre “moches” a proveedores…
Diez de ellos son hablantes de español: Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz (Bolivia), Rodrigo Chaves (Costa Rica), Luis Abidaner (República Dominicana), Daniel Noboa (Ecuador), Nayib Bukel (El Salvador), Nasry Asfura (Honduras), José Raúl Mulino (Panamá), Santiago Peña (Paraguay) y José Antonio Kast (Chile). Dos son de habla inglesa, Irfaan Ali (Guyana) y Kamla Persad-Bissessar, primera ministra de Trinidad Tobago, descendiente de los miles de trabajadores hindúes que llegaron ahí cuando era colonia Británica. Fue la única mujer, incondicional de la politica de Trump, quien bromeo con su nombre: “Me gusta más Kamla, que Kamala”, dijo en alusión a Kamala Harris, la demócrata que compitió contra él por la presidencia.
Tiempos oscuros para nuestra América con esa “calidad” de líderes, abyectos y sumisos. ¡Viva la “Ñ” y su Virgulilla!
Aplauden, ríen y mueven el rabo.
Una crónica de América
La biografía de nuestra lengua

