IRÁN: LAS LOMBRICES DE CHERNÓBIL

En la madrugada del sábado 26 de abril de 1986 estalló un reactor nuclear de la planta de Chernóbil, el equipo de bomberos acudió a intentar apagar el fuego, 28 de ellos murieron unas semanas después, desintegrándose lentamente, los seres humanos no tenemos la capacidad de reparar nuestro ADN, como si lo tienen algunas bacterias y un curioso grupo de bichitos llamados Tardígrados, que miden un milímetro de largo (quizá los únicos animales pluricelulares que sobrevivirían a una catástrofe nuclear global); ese mismo 26 de abril, por la mañana, los pescadores del Río Pripyat, cerca de la planta nuclear, escarbaron en las orillas de río y por profundo que cavaran no encontraron ni rastro de lombrices, su carnada habitual para capturar lucios, percas y carpas. Las lombrices rojas de tierra habían detectado la radiación y pusieron tierra de por medio, huyeron a las profundidades del subsuelo; no volverían a ser carnada de los tozudos pescadores ucranianos y de hecho, todavía no lo son, el Río Pripyat, despues de 40 años sigue contaminado por Cesio 137.

¿A qué viene esto de las “Lombrices”?. A que Israel tiene, según los especialistas, entre 90 y 400 ojivas nucleares, producidas en la Planta Nuclear de Dimona, que usa como materia primas Uranio Natural, Plutonio 239 y Tritio. Se construyó con tecnología francesa y el pretexto fue que sería pára desalinizar el agua del Mar Muerto y desarrollar la agricultura en esa zona desértica. La realidad es otra: fabrican armas nucleares.

Conociendo el perfil de Benjamín Netanyahu, clasificado ya por la Corte Penal Internacional como Criminal de Guerra por el genocidio en la Franja de Caza, ¿Cree usted en que pensaría dos veces en un ataque nuclear contra Irán?. Yo creo que no lo dudaría ni un segundo; por otro lado, si no lo hace, ante el riesgo de echarse encima a todo el mundo musulman, los iraníes podrían volar la Planta Nuclear, y las consecuencias por la contaminación radiactiva serían también desastrosas para la región.

En caso de que Netanyahu, azuzado por un enloquecido Trump, tomara la decisión de lanzar una bomba atómica, lo haría sobre Teherán, centro político, económico y cultural de Irán, con 9 millones de habitantes (que es la población total de Israel), supongamos que mata cien mil personas y deja heridas otras cien mil y destruye un tercio de la ciudad, Irán tiene 2 mil kilómetro de extensión, 7 millones de Km2 y 90 millones de habitantes; es decir, tienen espacio y gente para no rendirse y continuar la lucha, con enormes posiblidades de que las mayorías islámicas de medio Oriente (Arabia Saudí, Irán, Irak, Jordania, Siria, Líbano, Yemen, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahrein, Turquía y Palestina), sin importar la división entre chiitas y sunitas, restablezcan la unidad musulmana y como el “León Africano” que recrea el escritor libanés Amin Maalouf, se lancen contra el invasor y expulsen definitivamente a Israel. Quizá, puede ser…

La otra posibilidad, la de que Irán, con los nuevos misiles balísticos, perfore el escudo defensivo de la Planta Nuclear de Dimona y la destruya, sería un golpe estratégico y también un desastre ambiental por la liberación del material radiactivo, sobre todo el Plutonio 239; quizá si no comparable con el de Chernóbil, cuando menos con el de Fukushima.

Trump (¿será que zurra en pañales?) y Netanyahu, serán juzgados por la historia como crimínales de guerra.

Mientras tanto… las lombrices de Chernóbil.

Planta nuclear de Dimona. Fabrica de armas nucleares de Israel.

El régimen Teocrático de los Ayatolas tiene un fuerte apoyo de la población Iraní. Mujeres portan el retrato del Ayatola Jamenei, recién asesinado por el artero ataque del 28 de febrero sobre Teherán.

Este bichito es un osito de agua o Tardígrado, único animal pluricelular que sobreviviría a una catástrofe nuclear.

Libro de la premio Nobel de Literatura Svetlana Alexeivich donde recoge los terribles testimonios de la tragedia nuclear de Chernóbil.

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