EL SALUDO DE LA BALLENA
Tres de la tarde en punto, de un domingo en que apenas se dibuja el atardecer en nubes de hilachas anaranjadas en el horizonte de la Bahia de Mazatlán. El Catamarán navega lento, cruza casi al pairo las “Rocas Hermanas”, se divisaba la boca de la “Cueva del Pirata”. El Capitan de la Barca anuncia a gritos: ¡Ballena..Ballena a estribor!. En efecto, erán dos una grande y otra pequeña, quiza una hembra y un joven macho. Vienen de lejos, de las aguas frías y ricas en comida de Alaska, han recorrido 6 mil km; salen por turnos escalanados, primero las hembras en lactancia, los jovenes, los machos adultos y al final las hembras preñadas; de regreso a su zona de alimentación, los turnos se invierten, salen primero las que tuvieron amoríos y se preñaron en la Península y Golfo de California. Por Mazatlán pasan de noviembre a febrero, y es cuando podemos asombrarnos con esos maravillosos mamíferos que estuvieron a punto de extinguirse y que todavía no la tienen segura.
¿Por qué vienen a parir en nuestras aguas templadas y tibias del Pacífico?. Los Biólogos atinan a decir que es porque las crías no traen el termostato regulado, que es un asunto de fisiología de la termoregulación; las crías morirían si nacieran en las aguas frías del mundo del fin del mundo. Será?, el caso es que su migración nos permite admirar esos edificios de células, tejidos y órganos navegantes; nada más imagínese, los testículos del joven macho pesan 2 kg; los adultos maduros cargan un par de tanates de 7 kilos, repletos de espermatozoides. Nunca olvidar que la vida se inició humildemente en forma de bacteria.
¿Qué peligros enfrentan en su travesía?. La caza está prohibida (aunque a Japón le vale). Los Oceanólogos han calculado que en el mar hay 150 millones de toneladas de basura plástica; además de miles de litros de sustancias tóxicas que arroja la industria química; esos son riesgos mortales para nuestros mamíferos.
Uno de ellos, la Ballena Gris, desde 2018 ha venido presentando eventos de mortalidad inusual: cientos de ballenas mueren durante la travesía. En 2016 se calculaban 27 mil ejemplares; hoy en 2025, calculan 13 mil animales.
La hipótesis de los Biólogos es que las condiciones en las zonas de alimentación han cambiado, que la alacena ya no está tan surtida de Anfípodos y crustáceos, de tal modo que al llegar el momento de migrar no han acumulado las suficientes reservas y mueren durante el viaje, se les revienta el corazón por el esfuerzo, le llaman “Síndrome de las ballenas flacas”.
El otro riesgo grave, es la terminal de Gas Natural Licuado, que una empresa gringa quiere poner en la Costa de Sonora, lo cual traerá un tráfico inusitado de Buques Metaneros que tienen una eslora de 300 metros y una manga de 50 metros, los cuales navegarán por las mismas rutas de las ballena, con riesgo de colisión y muerte del cetáceo. Y ojo, esta población de ballenas es la única viable para la sobrevivencia de la especie. Por lo pronto el Proyecto Saguaro de Gas Natural está suspendido, pero calibrando la política de alta permisividad del gobierno actual a las industrias tóxicas, no hay nada seguro.
En fin, el ballenato avistado el domingo a las 3 de la tarde. Salió a superficie, hizo unas acrobacias, dijo adiós con sus enormes aletas pectorales y se fue con sus dos kilos de espermatozoides (con zeta). El adiós de la ballena.
La ballena salió a saludar. Ha recorrido 6 mil km y todavía le queda un tramo para llegar al área de cría.
Se dejó ver a estribo. El Capitán de la Barca, apagó motor y música para que escucharan el canto de la ballena.
Estas son las ballenas que recalan y viven en aguas mexicanas.
Los puntos azules son las agregaciones de ballenas jorobadas en el Golfo. Ahí permanecen todo el año; los puntos rojos son las migraciones invernales.

