EL PRÍNCIPE DE LOS CANGREJOS
No es cangrejo, pero todos le decimos así: “Cangrejo Herradura” o “Cangrejo Cacerola”, pero tira más para araña y así lo describió Antonio Parra, naturalista portugués en 1787, “Araña Carapacho”; también los mayas lo llaman “Mesh” (Araña). Es quizá el ser vivo más viejo del planeta, sus fósiles datan de hace 450 millones de años y sólo quedan cuatro especies, tres en Asia y una que se distribuye desde el Maine (EEUU) hasta las costas de Yucatán. Los Biólogos la bautizaron como Limulus poliphemus. Es correoso y resistente, vive en Yucatán, donde cayó el meteorito que causó la extinción de los dinosaurios.
Donde más abunda es en la Bahía Delaware, les gusta desovar con la luna nueva en los meses de mayo y junio, ahí en esas playas salen cientos de miles a enterrar sus huevos en la arena, cada hembra “siembra” 80 mil huevecillos que en tres semanas eclosionan en una larva que retorna a su viejo hogar. Para antes, en los mismos meses de desove, arriban a las playas de la Bahía miles de aves playeras que vienen desde el fondo de Sudamérica y necesitan reponer energía para seguir camino al Ártico donde anidan. Encuentran la mesa puesta con millones de huevecillos desparramados por las olas y las tormentas, en dos semanas de estancia casi duplican su masa corporal y reserva de grasas, lo que les permite llegar a su sitio de crianza.
Es tan íntima la relación Desove del “Cangrejo Herradura” con la población de las aves migratorias, que en las últimas décadas, debido a la sobreexplotación del cangrejo, tanto para carnada como uso biomédico, se ha registrado un severo decremento de aves playeras que al haber menos huevecillos, no alcanzan a reponer energía y mueren en el trayecto, antes de llegar a su sitio de anidación; por ejemplo, el Playero Rojizo, de 100 mil que arribaban a Delaware, en 2019 recalaron 40 mil. Ya se puso una cuota anual de captura, 120 mil para carnada (lo usan para la pesca de Anguila y Caracol) y prohibido capturar hembras. El otro uso es en Biomedicina, hay 5 empresas farmacéuticas que utilizan 500 mil ejemplares de Limulus para ordeñarles un tercio de su sangre, bellamente azul, ya desangrados los regresan al mar, pero muere el 30%, 150 mil ejemplares, por el estrés de la manipulación.
¿Para que sirve la sangre azul del Príncipe de los Cangrejos?. Contienen unas células llamadas amebocitos, las cuales le han permitido permanecer durante 450 millones de años en el planeta y además vivir hasta 40 años; son la clave de su sistema inmune. Los Biomédicos hacen un licuado de esas células y elaboran un reactivo llamado Lisado de Amebocitos de Limulus (LAL), utilizado para pruebas de esterilidad de medicamentos y dispositivos médicos; un Kit de LAL para 100 pruebas (se hace con microlitros) vale unos 12 mil pesos. Un gran negocio la ordeña del Cangrejo. En 2003 se elaboró un LAL sintético, pero su aplicación es engorrosa y cara; en 2018 se avanzó en un sustituto más amable y ojalá pronto se logre sintetizar el definitivo para dejar en paz a este inocente y antediluviano fósil viviente.
Aquí en México, los que más saben del Cangrejo Herradura son la Bióloga Carmen Olivia Rosas Correa y el Biólogo Juan José Sandoval Gío, y sus equipos de investigación de EcoSur, Campeche, quienes desde hace tiempo están dando la voz de alarma de los eminentes riesgos de extinción regional del cangrejo por el desarrollo hotelero y la incontrolable pesca furtiva para usarlo como carnada en la pesca del pulpo rojo, tanto en Yucatán como en Campeche; igual también alertan investigadores gringos de la Bahía de Delaware. ¿Seremos capaces de eliminar esa joya paleontológica viviente, a este Príncipe azul de la Zoología?. Creo que sí.
Arribazón de Cangrejos en playas de la Bahía de Delaware. Aunque cada hembra llega con un macho adherido, los machos libres o “satélites” cooperan con la fecundación total de los 80 mil huevos. Hay paternidad colectiva.
La ordeña en serie de la Sangre Azul. Los amebicitos son separados y licuados para elaborar el reactivo LAL que detecta las endotoxinas bacterianas en medicamentos y dispositivos clínicos. Cada mililitro vale sus buenos dólares. Es un gran negocio la ordeña, usan 500 mil ejemplares, les sacan un tercio de la sangre y les devuelven al mar, ahí muere el 30 % por efecto de la manipulación.
Una ordeña individual. Cada gota vale lo que pesa en oro.
Una publicación de 2022 en la Revista Ecofrontera.

