EL MANO Y LA LLUVIA DE ESTRELLAS

La Biología es una de las Ciencias Naturales que apasiona a sus oficiantes y en muchos de los casos se concentran en un tema o una especie en particular, Anita Hoffmann (es Poblana) dedicó su vida a los arácnidos, en especial a los diminutos Ácaros; María Elena Caso a las Estrellas de Mar; Helia Bravo se apasionó por los cactus; Arturo Gómez Pompa por las selvas tropicales; Francisco Flores, los mangles… Y nuestro querido colega, Fernando “El Mano” Enciso Saracho, hizo de las Tortugas Marinas su “Leitmotiv” vital.

En 1978, junto con otros Biólogos (Brenda Meza, Monky Morán…) construyeron una cabaña en la Playa de Ceuta, Sinaloa y empezaron a recoger nidadas de huevos de tortuga golfina que en ese tiempo, y todavía, estaba en la categoría “Peligro de extinción”. Entraron en competencia feroz contra los depredadores naturales, cangrejos, mapaches, perros, aves; todos ellos atacan los nidos y las crías cuando eclosionan y salen a conocer el mar; pero el depredador más peligroso era el “Huevero Humano”. Vencieron todos los obstáculos y tejieron una relación fraterna con la Comunidad de La Cruz de Elota, el pueblo vecino. Pronto la Cabaña de cuatro palos se convirtió en un verdadero Campamento de Protección de la Tortuga Marina que alcanzó resonancia nacional e internacional, en 1984, una Asociación Conservacionista gringa la “Audovon Society”, les entregó el Premio Latinoamericano por la Protección de la Tortuga Marina, quizá uno de los primeros reconocimientos internacionales a la UAS.

La legendaria Brigada Ceuta, siguió trabajando muchos años más, el Campamento permanece activo todavía en este 2025, los fundadores ya se jubilaron, pero de vez en cuando la nostalgia los hace volver, los Biólogos padecemos el Síndrome de Filopatría Querencial, siempre volvemos al lugar donde hicimos comunión con la naturaleza; así como las palomas y las tortugas vuelven al sitio donde nacieron.

Algo importante que la Brigada Ceuta y el Mano en particular han quedado a debernos son las memorias de ese intenso trabajo en Playa Ceuta, sobre todo, la profunda interrelación que construyeron en la comunidad vecina. Nada más doy un ejemplo de las microhistorias que vivieron con la gente de ese lugar.

Una noche de agosto, sucedió el evento cósmico conocido como “lluvia de estrellas fugaces”, muy visible en la comarca por no haber contaminación lumínica; desde el pueblo de La Cruz, se miraba como si las estrellas cayeran en la Playa, por el rumbo del campamento de los Biólogos; casi duro 3 horas, con 200 estrellas fugaces por hora. Otro día, por la mañana, los Biólogos subieron al pueblo a mercar las provisiones para la comida y tener algo que ofrecerles a unos reporteros del Canal 3 de Culiacán que irían a hacer un reportaje.

—¿Cómo les fue con la lluvia de estrellas?. Pregunta el Tendero.

—No´hombre ni dormimos. Recogimos cinco costales. Ahí las guardamos en el Campamento. Respondió El Mano, que solía bromear con el del Chumilco.

Pero el diálogo lo escuchó uno de esos señores que los Antropólogos llaman “Informantes Claves”. Los Biólogos regresaron al campamento; vinieron y se fueron los reporteros de la Televisión. Ya estaba pardeando, cuando ven venir una larga fila de gente, encabezada por el “informante Clave”.

—¡En la Madre!. Vienen a ver las estrellas.

—Buenas Biólogos, pues aquí la gente quiere ver las estrellas, si no es mucha molestia.

—Híjole, hubieran venido un poco antes, se las acaban de llevar los de la Televisión. ¿No los encontraron en el camino?. Las van a depositar en el Centro de Ciencias de Sinaloa. Que lástima.

Por supuesto que el comentario con el tendero fue en broma; pero la gente no esta obligada saber de Astronomía, ni mucho menos que las estrellas fugaces son fragmentos o escombros que deja un cometa y que al pasar la tierra por esa zona, friccionan con la atmósfera, se queman y generan esa mentada lluvia de estrellas fugaces. La gente tiene la creencia que en verdad lo son; esto no es nada raro, en EEUU, 35 millones de gringos apuestan doble contra sencillo que la Tierra es Plana, no cuadrada, pero si un disco plano infinito, sin orillas. Se les llama “Terraplanistas” y es un movimiento poderoso.

Ese tipo de microhistorias nos deben los Biólogos de la Legendaria Brigada Ceuta. En fin, todo este rollo de la Cuartilla, es para avisarles que nuestro querido Colega Biólogo Fernando “El Mano” Enciso, fue sometido, en este diciembre, a una intervención quirúrgica para arreglarle una descomponedura cardiaca, la operación fue un éxito y ya se recupera en brazos de Lupita su Esposa. Hay Mano para Rato…

El Biólogo Mano leyendo un poema. En 1984 recibió un premio internacional de la Audovon Society por los trabajos de conservación de la Tortuga marina. Hoy, los reconocimientos internacionales recientes en la UAS han sido para los equipos científicos liderados por la Dra. Nidia León Sicarios (investigación sobre la Lactoferina) y por el Dr. Ildefonso León Monzón (el Gran Colisionador de Hadrones del CERN)

La Cabaña original en Playa Ceuta, que después se convirtió en uno de los Campamentos Tortugueros más importantes del país.

El Mano y El Chuy “Cauque” Astorga, en los inicios de otro importante Campamento en El Caimanero. Revisan una nidada de tortuga golfina. La foto es del Héctor “El Rizos” Contreras Aguilar.

El Mano, Brenda y Lupita. La nostalgia los hace volver a Playa Ceuta. Los Biólogos padecemos el “Síndrome Filopatría Querencial”. Siempre volvemos al sitio donde trabajamos y conectamos con la naturaleza; igual que las tortugas y palomas vuelven a donde nacieron.

Helia Bravo: los cactus

María Elena Caso. Las estrellas y erizos.

Anita Hoffmann. Los Ácaros

Arturo Gómez Pompa. La selva tropical. Recién falleció en septiembre del 2025. Nos dejó su excelente autobiografía “Mi Vida en la Selva Tropical”. La puede bajar de Internet, es gratis.

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