EL MANGLAR HERIDO

El Arroyo Jabalines (el plural correcto es “Jabalíes”, pero la práctica hace al término), cruza Mazatlán de norte a sur, desfoga en el Estero del Infiernillo, sale por la estrecha boca del Puente Juárez al canal de navegación y de ahí buscar el mar amarillo (según el poeta Owen) de la Bahía

El Ambientalista Sergio Valle Espinoza, anota que el Arroyo brota en el poblado Puerta de Canoas; al pasar por el Conchi se le une el arroyo Las Higueras y en tiempo de lluvias entra bravo e impetuoso a la ciudad, la surca rumbo al sur, rebota en el Puente Juárez, el torrente de agua no cabe por la boca tan reducida y se regresa, para meterse, sin permiso, en las casas de las colonias que lo bordean. Nada tienen que ver los mangles. Es un asunto de hidrodinámica.

Hace 100 años estuvo en Mazatlán el Ingeniero ecologista Miguel Ángel de Quevedo, “El Apóstol del Árbol”, quedó asombrado del paisaje que en conjunto formaba el Estero del Infiernillo y el frondoso manglar del Arroyo, del asombro pasó a la idea: propuso el proyecto de un parque botánico, convertirlo en un “Chapultepec Tropical”.

Se hizo lo contrario, al Estero lo convirtieron en la cloaca del metabolismo urbano de Mazatlán y al Arroyo en tiradero sembrado de miasmas pestilentes. A Don Miguel lo convirtieron en Estación del Metro en CdMex.

—“Después de una jornada de limpieza, el olor te queda impregnado en la piel y nariz”. Me dice Sofía Trejo, veterana de estas campañas.

El viernes 7 de agosto, 5 de la tarde, en el puente sobre el Arroyo Jabalines que conecta el CEBETIS y la Colonia Jacarandas, nos juntamos una treintena de activistas para escuchar el clamor del manglar: agredido por SEMARNAT, Alcaldes (el Higuera lo macheteó sin piedad) y la propia población que lo concibe como tiradero.

Sofía y Claudia dieron las instrucciones; nos desplazamos en pareja: bolsas, botellas, escombros, cobijas podridas, animales putrefactos, sillas quebradas, una taza de escusado…Esto es un reflejo de la pobre cultura ambiental de vastos sectores de la población, lo cual es remediable, sin necesidad de presupuesto millonario, tan solo ejecutar un Programa Municipal de Educación Ambiental, en alianza con Universidades y Centros de Investigación locales.

Durante un año, recorrer cuadra tras cuadra; Colonia sobre Colonia, explicando cómo funciona un ecosistema, cómo cuidarlo y mantenerlo para que nos siga dando sus servicios ambientales y placer estético. Sería una Alfabetización Ecológica o como dicen los Investigadores Educativos: Ciencia Ciudadana.

Escuchamos el clamor del Manglar Herido, vamos a actuar en consecuencia. Sea.

Un bosque vigoroso que nos da oxígeno, regula la temperatura, es hábitat de cangrejos, aves, reptiles. ¿Por qué destruirlos?.

En esas cuevas se refugia el cangrejo terrestre Cardiosoma, no se dejó tomar la foto. Se alimenta de material vegetal en descomposición y no le hace el asco a la carroña. La hembra pone 100 mil huevecillos.

Sofía y Claudia dan las instrucciones y explican los objetivos. Claudia se lamenta que los vecinos de las Colonias, como la de Jacarandas, culpen al manglar de las inundaciones.

Salimos a recoger las inmundicias con que agreden al bosque de manglar (Fotos: Sheila Arias).

Lesly, que siempre será nuestra Reina Ambientalista, descubrió un cementerio de Caracol Burro. Lo muestra asombrada. Este caracol se puede desarrollar en esteros con fondos arenosos y lodosos. Quizá una avalancha de sedimentos los sepultó y murieron asfixiados.

Elmara, ecologista profunda; defensora de los ecosistemas y activista comprometida con la defensa de la Bahía de Ohuira. Muestra otro ejemplar del caracol burro.

El tendedero de la ignominia. Bolsas, calzones, calcetines, llantas, trapos, cuelgan de las ramas. Es un espectáculo deprimente; una agresión al paisaje natural. ¿Se puede evitar?

El Iván, con la cachucha de Aquí No. Carga la última bolsa. Al fondo, el sol se pone.

Trabajo hecho. Las bolsas repletas de basura.

Jesucristo comenzó con 12 su tarea de evangelización; nosotros somos el doble y más para desarrollar la tarea de concientizar en la defensa y protección de los Ecosistemas y del territorio. Terminamos cansados pero satisfechos.

Anterior
Anterior

EL COCODRILO PLAYERO

Siguiente
Siguiente

LOS MAYATES URBANOS