LOS MAYATES URBANOS
Temprano los ves recorrer las obras en construcción o algunos puntos de playa que ofrecen el servicio de “Sanitarios Portátiles”, llegan en sus camioncitos cisternas, encienden la bomba de vacío, sacan una manguera, la conectan al depósito de los excrementos más miados y a chuparlos: son los mayates urbanos motorizados.
Se supone que los depósitos vienen con químicos que aceleran la descomposición de la materia fecal y de sustancias aromatizantes que mitiguen los malos olores; aunque si usted, por alguna emergencia ha tenido que usarlos, sabe que no huelen a rosas.
Antes, en el “Viejo Mazatlán donde todo comienza”, como escribe la Urbanista Leticia Alvarado, cuando no había drenaje, el trono era de madera y las heces caían en una fosa séptica, al llegar a su tope, había dos opciones:
Se copeteaba de cal viva, clausuraba y se abría otra fosa ( si había patio).
Se contrataba a una especial cofradía de obreros nocturnos que desmontaban el cajón de madera, colocaban un malacate rústico y en cubetas extraían el excremento, llenaban barriles de madera, los colgaban de un palo y entre dos cargaban a la playa. Cobraban 50 centavos por barril de mierda. Les decían “Los Mayates”. Un Zona de descarga fue frente a la playa donde está hoy el Seguro Viejo, creo le decían “El Cagadazo”.
¿Dónde descargan los mayates modernos y motorizados?. Se suponen que la llevan a una Planta Tratadora propiedad de la empresa y de ahí, ya limpia la echan al mar. Nada más se supone…pero quien sabe…
No crea usted que ha cambiado mucho el manejo sanitario de las aguas negras; la Planta del Crestón, clausurada en el 2022 ya rechinaba de obsoleta; las dos Plantas ubicadas en Estero de Urías no se dan abasto.
Somos muchos los cagones, 500 mil mazatlecos, unos más que otros, pero calcule un mínimo de 200 gramos diarios por persona, equivalen a 100 toneladas diarias de excremento que circulan en un drenaje a punto del colapso. Prácticamente flotamos en un mar de caca.
Los Mayates urbanos.
Un par de obreros de la noche y la madrugada, cargan un barril rebosante de caca y lo descargan en la playa. Cobraban 50 centavos por barril. Le decían la Cofradía de Los Mayates. La foto no tiene crédito, pero el Cronista Joaquín López debe saber de quién es y el lugar; también el Crono-Historiador Juan Lizárraga Tis.
El mayate moderno y motorizado, llega presto con su cisterna y manguera.
Revisa los depósitos, algunos usan azul de metileno para colorear los desechos y cuando se vuelve verdoso es momento de extraerlos. En el carro que se ve al lado, con la puerta abierta y una paragua naranja, vive un “Brother” Afroamericano, con moto, perro barcino y a veces mujer guapa. El carro tiene mucho tiempo parado.
Introduce la manguera en los depósitos.
Y empieza la extracción de los excrementos playeros.

