Gildardo Izaguirre Gildardo Izaguirre

EL CANGREJO AZUL DEL MANGLAR

Y nos juntamos más de cien, en este agonizante y caliente agosto, en las orillas del Arroyo Jabalíes, que recoge las lluvias copiosas del sur de Mazatlán y cargado de nutrientes mantiene un frondoso bosque de manglar; hogar de garzas, gaviotas, pelícanos y pichichines. Celebramos el primer triunfo del Movimiento Ambientalista: se logró parar la tala irresponsable del mangle.

Resulta que el Gobernador Rocha amenazó con solicitar permiso a la PROFEPA para eliminar el bosque de manglar porque de acuerdo con algunos vecinos de las colonias aledañas al arroyo, en particular los de Jacarandas, es el culpable de las inundaciones recurrentes durante la temporada de lluvias; cuando el problema es muy otro y mucho más complicado: es un asunto de hidrodinámica.

El Arroyo Jabalíes se hincha de agua y corre bravo, descarga en el Estero del Infiernillo, el flujo sigue para salir al mar por el antepuerto y ahí es donde está el problema, la boca de salida es muy estrecha, antes, mucho antes, tenía 250 metros, hoy es del tamaño del Puente Juárez, por lo tanto el agua se devuelve y si hay marea alta, la inundación llega hasta la Colonia López Mateo.

No es culpa del manglar, como escribió en la manta de protesta el Biólogo Lalo; pero hace mucho ya lo había dicho el Dr. José Luis Beraud, uno de los primeros científicos urbanistas que estudio está problemática en el puerto. La culpa es la irresponsabilidad en la planeación del desarrollo urbano del puerto de Mazatlán.

La solución técnica es recuperar el tamaño original de la boca de salida al mar, lo que implicaría reducir el Parque Bonfil y desplazar colonos, lo cual es políticamente incorrecto, a no ser que el Gobierno tenga un plan de vivienda digna para los desplazados.

El Gobernador Rocha no tenía porque saberlo; es la misma ignorancia que muestra con respecto a los proyectos tóxicos de la industria química en la Bahía de Ohuira, bendita sea su supina ignorancia.

Y nos juntamos más de cien, recogimos la basura que por nuestra incultura arrojamos al arroyo; las garzas recalaron para anidar y los cangrejos azules salieron de sus madrigueras, levantando amenazadores sus gruesas pinzas. La tarde caía en el manglar.

Cui Corrales (@la_biologolife), agradece la participación en la defensa del manglar. Y convoca a continuar en la lucha.

La colectiva Sirenas Negras, a cargo de Andrea Osterhautre y Clay Jones. Organizaron talleres de dibujo sobre el manglar y sus habitantes; al fondo la compañera Clay Jones, siempre solidaria con las luchas populares.

Dibujo del Cangrejo azul por el Diego.


Con mi Alumna Dennisse, destacada maestra de Ecología en Bachillerato.

El cangrejo azul del arroyo Jabalíes, levanta sus pinzas para defender su hogar.

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Gildardo Izaguirre Gildardo Izaguirre

DE LA BOTICA FAMILIAR A LA FARMACIA TRANSNACIONAL

El dolor de oído se curaba con hojas de ruda maceradas en aceite de comer tibio; los males de la panza ameritaban una lavativa (enema le llaman hoy) que te limpiaba las tripas con un fornicador bitoque de aplicación anal; el epazote para las lombrices; la flor de ceniza para las agruras; las hojas de naranjo, de guayabo para lo que fuera; recuerdo que para la fiebre se tomaba una pastilla de Aralen y lo que no se olvida es la cucharada diaria de emulsión Scott, que en aquellos tiempos si era de bacalao apestoso. Esto era parte de la botica doméstica. Y éramos felices.

Hoy la botica ha desparecido para evolucionar a farmacia y ésta se ha convertido en una monstruosa industria de miles de millones de dólares que ya no tiene la misión romántica de combatir los males que padece el mundo, sino la ganancia vil y pura, con la cual compra y corrompe gobiernos, congresos, asociaciones científicas, y así controla la producción, distribución y comercialización de los fármacos que circulan en el mundo.

Aquí en México tenemos un personaje que fue clave en el auge de esta industria, el Dr. Luis Ernesto Miramontes Cárdenas, el descubrió y patentó la hormona noretindrona, el principio activo de la píldora anticonceptiva, se la vendió en 10 dólares a la transnacional Syntex  (hoy comprada por Roche) que se hizo millonaria con la venta de la famosa píldora en los años 50 del siglo pasado, uno de los primeros éxitos farmacéuticos (como lo fue más reciente el éxito de la Zodovudina o Retrovir contra el Sida o el Prozac antidepresivo); el Dr. Miramontes no era mercader de la salud, pero en venganza contra la píldora, procreo 10 hijos. La clínica del IMSS-Tepic lleva su nombre. Le debemos una biografía.

La Dra. Marcia Angell de la Universidad de Harvard, una de las intelectuales más influyentes en el mundo de la medicina gringa, escribió el libro “La verdad acerca de la industria farmacéutica” en el que revela cómo se las gasta esa industria para hacer sus tranzas, un ejemplo: cuando está por vencerse la licencia de la patente de un medicamento (que es de 20 años) le hacen una ligera modificación al producto y lo registran como innovación y se ganan otros 20 años de licencia, de tal modo que nadie más lo puede fabricar y así se evita que el producto sea genérico y se abarate.

Las empresas que rifan en este negocio son: Pfizer, Merck, Johnson & Johnson, Bristol-Myers GlaxoSmithKline (GSK, la que nos vende las cápsulas a los viejos prostáticos),  AstracaZeneca, Novartis, Roche (la que hizo rica el Dr. Miramontes con la píldora) y Aventis. Esas empresas mienten cuando dicen que gastan en la investigación básica, por lo general se aprovechan de las investigaciones de las universidades públicas; además ejercen control sobre los organismos que evalúan los productos (como la FDA), así como también controlan la investigación clínica de los medicamentos. Cualquiera de esas empresas tiene el poder de bloquear la producción y distribución de un medicamento para obligar a un país que le compre al precio que ellos impongan o prohibirle que fabriquen genéricos.

Con este poderoso imperio se enfrente el actual gobierno federal: una industria farmacéutica global con fuertes tentáculos en el país, que no se tienta el corazón para jugar con la salud de los mexicanos y generar un desabasto de medicamentos, sobre todo los que pueden afectar a niños y ancianos. La conclusión es evidente: el Gobierno mexicano debe aprovechar el talento y la creatividad de nuestros 30 548 científicos de élite, registrados en el Sistema Nacional de Investigación (SNI), para reorientar la actividad científica y tecnológica a la producción de bienes y servicios que la patria requiere.

Le recomiendo que lea el libro de la Dra. Marcia Angell, no tiene que comprarlo, está disponible en Internet. Y no se enferme.

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