VIOLENCIA EN LA CUADRA
El martes 11 de noviembre a las 9 de la noche, reventó un escándalo en la cuadra del barrio: llantos de niños, gritos de mujeres y hombres. Un inquilino, de esos lobos solitarios que no sabemos los demonios que se cargan, irrumpió en la casa vecina, le cruzó dos machetazos al Señor papá de la casa, por suerte no tenía filo; en la otra mano blandía puñal asesino. No logró usarlo, fue sometido por el Señor y vecinos que acudieron ante los gritos.
El motivo: no le gustaba que los niños boten el balón en la calle y jueguen en el patio. Ya antes había amenazado y presumido de influencias en la Fiscalía General del Estado.
Llegó la policía y asómbrese, querían llevarse también al agredido por uso excesivo de fuerza.
Este incidente que pudo ser trágico, me recordó otro del miércoles 29 de abril a las 9 de la mañana, del año pasado, Piter, un vecino de 73 años, salió al paseo diario de sus tres mascotas, con tal mala fortuna que se topó con dos “Moto-Ratas” (“Motochorros” les dicen en Chile y Argentina).
El sol abrileño hizo brillar la cadena de oro que colgaba del cuello de Piter, viejo pero robusto, se defendió, le plantó una garnatada a un rufián, el otro desenfundó y disparó. Como en el Viejo Oeste, Piter cayó herido con una bala en el pecho; ahí tirado le arrancaron la cadena y huyeron. A tres cuadras está una caseta de la policía.
Ya hacía varias semanas que los “moto-ratas” asolaban la zona, temprano asaltaban a los paseadores de mascotas, quitaban celulares y joyas. Les dejaban los perros. Nunca habían disparado, como lo hicieron con Piter, que por su condición de diabético, vio la muerte al filo de la cama. Se recuperó; pero desapareció con todo y su trío de perros. También los “Moto-Rufianes”, se ahuyentaron por un tiempo. Habían calentado la comarca.
Hoy, noviembre del 2025, las redes vecinales en Internet avisan que ya volvieron a rondar los “Moto-Chorros” y para distinguirlos de los albañiles, que usan la moto como su herramienta de trabajo, advierten: “Si no traen las patas blancas, son los delincuentes”.
La delincuencia nos ha rebasado; los actos violentos se proyectan desde la cuadra de tu barrio a cualquier esquina del territorio patrio. El gobierno no tiene solución efectiva; tampoco la ciudadanía, pero intuimos que el problema no se resuelve con más policías, ni construyendo veredas y senderos de La Paz. Quizá el primer paso sea reconocerlo.
El asalto de abril de 2024. Momentos en que el “Moto-Rata” dispara contra su víctima.

