VENERANDA, SERGIO Y SABINES
LA NOTA SIGUIENTE ES LA RESPÚESTA DE LUPITA VENERANDA A “LA CUARTILLA”: SABINES CIEN AÑOS. ES UN RECUERDO AMOROSO DE SERGIO, SU ADORADO FLACO.
La llamada era insistente. El teléfono de la sala, junto al gran ventanal de vidrio transparente repiqueteaba. Era de los viejos teléfonos de rueda para marcar.
Mi flaco llamaba desde Ciudad de México.
--- Cachachia, conseguí boleto para el Teatro de la ciudad, leerá nuestro Sabines, que ganas de que estuvieras aquí conmigo.
---Sergio, ya me platicarás después, llévate tus libros de él para que vayas siguiendo sus lecturas.
Al día siguiente, muy temprano me volvió a llamar: Que Jaime Sabines dijo, después de escucharle por minutos aplaudirle: “Esos aplausos lo lastiman a uno”.
--“Y le gritaban: ¡ página 116!; ¡Yo no lo sé de cierto!; ¡Página 194!; ¡Tarumba!; ¡ Página 216!; ¡ Poema a Julito con calentura!” ....
Y concluye entusiasmado: “Cachachia, fue todo el teatro a reventar. Que concierto rockero ni que nada. Era nuestro amado Jaime Sabines, tu entrañable y único Padre Poético Cachachia mía y que ganas de tenerte aquí a mi lado, te amo siempre”.
Lo recordé. Cómo siempre, en otro lugar, en otra ventana de cuadros pequeños, en un segundo piso desde donde se mira a lo lejos el volcán de SANGANGUEY y los sembradíos de caña de azúcar en la parte baja. Aquí en la tierra nayarita. FIN.
Sabines de joven, muy joven.
Una foto que tomó Yajaira Villarreal, en una tarde por la Machado.
Un poema de Sabines.

