SABINES:100 AÑOS
El pasado 25 de marzo se cumplieron 100 años del nacimiento del poeta Jaime Sabines, hijo que fue del Mayor Sabines, migrante llegado del sufrido Líbano; igual que los progenitores de Capulina, de Salma Hayek, de Mauricio Garcés, del tenebroso Miguel Nazar Haro y del super rico Carlos Slim. De Líbano nos llegó de todo. Quizá lo mejor es el poeta Sabines, un hombre que quería medir la vida así como el mar se mide con olas, el viento con alas y nosotros con lágrimas.
Es el poeta que describe al amor como el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable y recomienda una cucharada de luna para curar a los que se intoxican de filosofía. Habla del cáncer de su padre, el Mayor Sabines, lo nombra Príncipe, Señor de los Pulmones, Varón de la Próstata y luego cuando muere: “Te enterramos ayer. Ayer te enterramos. Te echamos tierra ayer. Quedaste en la tierra ayer. Estás rodado de tierra desde ayer”. Cinco veces la tierra que cubre a su padre. “Algo sobre la muerte del Mayor Sabines”, es uno de los poemas más sentidos, dolorosos sobre la muerte. Me acompañó durante la agonía de mi padre, lo leía y releía en la edición de 1986, “Nuevo Recuento de poemas”. Un librito que ha envejecido conmigo.
Uno se puede aprender de memoria varios poemas de Sabines, es fácil memorizarlo, lo que no sucede con otro poetas; pero de todos yo me quedo con el de la Tía Chofi, un canto a todas las tías vírgenes definitivas del mundo; esas tías que piden para dar, que se consagran al servicio de los otros y su virginidad es una preñez de muchos hijos; en su entierro, dice, “debieron enterrarte de blanco en tus nupcias definitivas; Sofía, Virgen, antigua, consagrada”. Les pongo un fragmento de la Tía Chofi y ojalá lo busquen y lo lean. 100 años del nacimiento de Jaime Sabines. Murió en marzo de 1999, hace 27 años, algunos de sus poemas se seguirán leyendo dentro de 600 años, como los de su admirado Omar Jayam, el poeta y sabio Persa de Samarcanda.
Tía Chofi
Amanecí triste el día de tu muerte, tía Chofi,
pero esa tarde me fui al cine e hice el amor.
Yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerta
con tus setenta años de virgen definitiva,
tendida sobre un catre, estúpidamente muerta.
Hiciste bien en morirte, tía Chofi,
porque no hacías nada, porque nadie te hacía caso,
porque desde que murió abuelita, a quien te consagraste,
ya no tenías qué hacer y a leguas se miraba
que querías morirte y te aguantabas.
¡Hiciste bien!
Yo no quiero elogiarte como acostumbran los arrepentidos,
porque te quise a tu hora, en el lugar preciso,
y harto sé lo que fuiste, tan corriente, tan simple,
pero me he puesto a llorar como una niña porque te moriste.
La vieja edición de Lecturas Mexicanas. Se hizo viejo junto conmigo, la portada carcomida y las hojas se atardecieron de color café y luego les da por soltarse, desfoliarse…

