RUBÍ:CARPETA SOBRE CARPETA.
“Vengo y vuelvo a venir. La Carpeta de investigación no avanza un renglón”. Así me dice la hermana de un joven desaparecido, frente a la Oficina de la Fiscalía Especializada en los delitos de desaparición forzada, en Mazatlán. Y ese es el primer renglón del libreto del horror que viven madres, hermanas, que buscan a sus “Desaparecidos” y que hoy son solo “Carpetas de Investigación” desperdigadas en los cajones de las Fiscalías de todo el país. Ahí sufren la segunda desaparición.
Por eso, después de varias idas-vueltas y ver la frialdad burocrática de “exquisita indolencia”, deciden unirse a Colectivos de Buscadoras, donde encuentran el calor humano y la solidaridad, ahí sienten que “el dolor es menos, repartido entre muchas” y además realizan actividades concretas: marchan por las calles, pegan carteles con la última foto de su hijo, rastrean por baldíos y veredas del campo; por marismas y esteros de la comarca. Cada acción es una gota de esperanza. Esa esperanza nadie se las puede quitar.
Pero si la vida. Esa si pueden arrebatarles, como lo acaban de hacer con Rubí Patricia Gómez Tagle, una madre joven, 35 años, egresada de la Facultad de Trabajo Social-UAS. Buscaba a su hijo adolescente desaparecido el 29 de mayo del 2025. Diez meses de búsqueda intensa de su hijo Edgar Daniel, tiempo en que destacó por su activismo y valentía; no acusaba a nadie, no era enemiga del régimen, solo buscaba la verdad sobre su hijo, encontrarlo vivo o abrazar sus huesitos y tener una tumba donde rezarle y apaciguar su duelo.
“Que se denuncie y abra carpeta de investigación”. Es el estribillo del Gobierno y que ya es mofa popular, burla nacional: se reconocen oficialmente 133 mil desapariciones forzadas en todo el territorio (Cruz Roja Internacional calcula el doble), luego hay 133 mil carpetas de investigación en las gavetas de las fiscalías, que sólo avanzan cuando las Madres Buscadoras, por su cuenta y riesgo, reportan pistas, localizan fosas clandestinas; incluso, una Alcaldesa donó palas, cubetas, guantes de látex y cubrebocas a un colectivo de buscadoras de Guaymas, Sonora, asumiendo que es responsabilidad de las madres buscar a sus hijos.
La desaparición forzada de un ser querido, de una querencia entrañable, es un verdadero terremoto en la vida de sus familias, principalmente en las madres, que cargan con graves secuelas psicológicas, físicas y económicas. Conozco madres que pasan por profundos episodios de apatía, de tristeza, ataques de pánico; sé de una, por ser casi mi vecina, que desde el amancer se sienta en el portal de la casa a esperar la llegada de su hijo; otras, en medio de la noche, escuchan el chiflido o la llave abriendo la puerta de la casa…
Vino a Mazatlán, este viernes 27 de febrero, la Presidenta Claudia, ese mismo día, por la madrugada, un asesino silencioso, clavaba las balas frías de un puñal en el corazón de Rubí Patricia; ella no llegó al poder junto con Claudia, ni siquiera alcanzó a saber en que esquina del desamor y odio despareció su hijo Edgar Daniel. Ahora sí, con su asesinato, el frío burócrata de la Fiscalía, agregará medio renglón o abrirá una nueva carpeta de investigación. Rubí: Carpeta sobre carpeta.
Rubí Patricia Gómez Tagle. Madre buscadora asesinada la madrugada del 27 de febrero del 2026.
Participación en una reunión con el Gobierno. Durante 10 meses buscó piedra sobre piedra a su hijo Edgar Daniel. La Fiscalía no agregó ni medio renglón a la famosa carpeta de investigación.
Edgar Daniel. El hijo desaparecido de Rubí Patricia.

