PLEITO POR LA ESQUINA
Por la Juan Pablo, frente a la Prepa Vasconcelos y la Escuela Secundaria, en el camellón arbolado, se colocan mujeres y hombres jóvenes; son un archipélago de América, los hay de Haití, Honduras, Salvador, Guatemala, Venezuela y Colombia, algunas muchachas cargan a sus bebés que te miran con ojos inusitados. Se bajan del tren y piden cooperación; algunos se internan a la Villa Galaxia y piden comida. Son los migrantes que muestran el fracaso de sus países que no les pueden dar el sustento para mantenerse en su patria. Ellos son la otra América, la transhumante, 25 millones viven en EU y 5 millones en Europa.
Justo más adelante, está el crucero de la Juan Pablo con Rigodanza, un punto de intenso tráfico vehicular; ahí de siempre eran los dominios de Don Neto, un señor en silla de ruedas que lentamente se lo está devorando la diabetes, se pone a las 8 de la mañana y se va a la hora de la comida; obligado darle una moneda al paso y así satisfacer nuestro sentido de piedad cristiana; pero ahora resulta que esa codiciada esquina ha entrado en conflicto, la invadió un extraño, un señor corcavado armado de un pavoroso palo-bastón, un costal y un bote alcancía, es competencia desleal ya que el se desplaza con agilidad haciendo sonar el botecito.
Los he visto hacerse de palabras y el “invasor” levanta el palo contra Don Neto y él tiene que meterle el turbo a la silla de ruedas. Ayer al medio día, encontré a Don Neto en retirada de la zona de conflicto, iba por la calle Capricornio, frente a la Escuela Primaria de la Colonia.
—¿Qué hay Don Neto, como va el conflicto por la plaza?.
—”No´hombre, me persigue con el palo y ya me ha pegado, es muy grosero”. Dice y estira la mano. Costumbre del oficio. Se pasa la lengua rosada por su boca de niño. Don Neto no tene ni rastro de dentadura. Le doy mi cuota de piedad de marxista guadalupano y le deseo suerte en su conflicto esquinero.
Paso por el crucero y diviso la competencia desleal sesteando bajo el viejo árbol del crucero. Tengo la sensación que ha conquistado la plaza.
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Don Neto, abandonó el crucero de la Juan Pablo y Rigodanza. Le salió una competencia desleal que lo amenaza y agrede. Le doy ánimos y le digo que negocie, que hay para los dos.
Don Neto en plena faena, en su crucero de Juan Pablo y Rigodanza.
El señor de la competencia, sestea en el viejo árbol del crucero.
Andrea, es de Honduras, con su mirada redonda va en busca del norte; su patria no puede mantenerla.

