OHUIRA…OHUIRA

Circulan por las redes notas, columnas, artículos de opinión, que comentan con cierto grado de pesar la aprobación final de la Fábrica de Amoniaco en Ohuira por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Después de 13 años de intensa lucha en tribunales, amparos iban y venían; marchas callejeras, plantones, mítines y de movilizarse a la CdMex, presentarse en la Embajada Alemana y de una gira relámpago a Europa para denunciar el ecocidio a diferentes grupos parlamentarios y al Banco Alemán, que financia el Proyecto Amoniaco de la empresa GPO. Después de todo ese despliegue, la Fábrica Tóxica se impuso. Nada valió.

Las comunidades Yoremes se enfrentaron a:

1) la empresa transnacional productora de Amoniaco más poderosa en el mundo.

2) a los gobiernos federal, estatal y municipal. Legislaron a favor de la empresa. Ni por curiosidad los legisladores federales y locales de la Entidad se dieron una vuelta por las comunidades yoremes.

La única institución de investigación científica que puso sus conocimientos al servicio de las comunidades indígenas fue el CIIDIR-Guasave del IPN, con más de 30 años monitoreando la calidad del agua y la biodiversidad en la Bahía de Ohuira. Tan grande es la soberbia de las transnacionales, que el CEO de la Empresa GPO, le envió un oficio al Director del CIIDIR para que reprendiera a la Dra. Diana Escobedo, responsable de numerosos proyectos de investigación en la Bahía. Es la soberbia del conquistador; del enviado del imperio.

El litoral sinaloense, sus bahías y esteros revientan de posibilidades para proyectos productivos: ordenar la pesca del camarón, recuperar la pesca de escama (lisa, pargo, mojarra, robalo…), promover el cultivo de moluscos bivalvos (ostión, chocolata, callo de hacha); apoyos crediticios para construir plantas empacadoras, de congelación, laboratorios de certificación, etc.

Por eso las comunidades Yoremes afirman que su mejor empresa es la la Bahía de Ohuira, de ella sacan su sustento, es parte de su territorio sagrado al que llegaron sus antepasados hace más de 2 mil años. La fábrica de amoniaco ofrece 150 empleos permanentes y son para técnicos especializados; cuando la Bahía de Ohuira le da sustento a 5 mil habitantes.

¿Por qué la transnacional GPO seleccionó la Bahía de Ohuira?. Porque en sus países (Alemania y Suiza) les ponen miles de restricciones, ya que son más los daños a la naturaleza que los beneficios económicos obtenidos; por eso buscan sitios donde las normas ambientales sean fáciles de violar, por ejemplo, construir la planta de amoniaco en una área natural protegida por la convención internacional RAMSAR. Aquí en Ohuira pueden alterar la salinidad, la temperatura y el Ph del agua de la Bahía; matar larvas de toda la biota del ecosistema y sobre todo poner en riesgo constante la vida de las personas.

La fábrica de Amoniaco, con tres tanques que almacenarán 25 mil toneladas de amoniaco cada uno, estará en los traspatios de las viviendas. Una válvula descompuesta y en tres minutos la nube de gas intoxicará a toda la población. Vivirán con el estrés permanente del riesgo.

En fin, el material y equipo de la Fábrica más grande de Amoniaco ha empezado a llegar a Ohuira; la batalla de las comunidades fue intensa; tuve el privilegio de compartirlas; conocí a sus dirigentes, mujeres y hombres, de honestidad y temple; mujeres alegres, divertidas cuando lo ameritaba; serias, propositivas y enérgicas cuando la ocasión era propicia; estuvieron en mi casa, comieron en mi mesa. El Gobernador o Cobanaro de Ohuira me honró con el regalo de sus huaraches de pascola, que guardo con mucho respeto. Esas mujeres y hombres, de carne y hueso, sin idealizarlos, son lo que según dijo el dramaturgo Bartolo Brecht, “Los Imprescindibles”. Ohuira…Ohuira

Un artículo del académico Jorge Ibarra, en Revistan Espejo.

Los equipos de la Fábrica de Amoniaco ya están arribando a la Bahía de Ohuira.

Otro equipo para la producción de Amoniaco en Ohuira.

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