JUBILADOS EN SU TINTA
Las vi llegar; los vi llegar. Traían las carpetas con sus originales y copias en regla. Eran para la demanda laboral contra las autoridades universitarias que violan sus derechos; más preciso, contra la camarilla que durante 20 años saqueó a la institución, la subordinó a un Partido Político y la convirtió en un mercado de favores laborales ( nepotismo a gran escala; “Enchufismo” le dicen los españoles).
Junto con eso, erráticas políticas de cobertura, crear dependencias imposibles (como la Unidad de Bienestar Universitario, nicho laboral exclusivo para la Esposa del Rector), sueldos increíbles para la burocracia dorada, etc.
Todo eso ha colocado a la UAS en una crítica situación financiera, ante la cual, se buscó el “Chivo expiatorio” : los jubilados.
Y en esas andamos, con la UAS metida en un verdadero embrollo político y financiero. ¿Había la posibilidad de una solución armoniosa?.
Sí, aunque parezca del género “Real-Maravilloso”, la había, si:
1.Rectoría reconocía las irregularidades y excesos cometidos del 2005 al 2025.
2. Acordar una auditoría forense de esos 20 años.
3. Revisar nombramientos irregulares de tiempos completos.
4. Reducir, respetando sus derechos laborales, la enorme nómina de empleados de confianza, producto del nepotismo y enchufismo.
5. Eliminar Dependencias que duplican funciones (fue un abuso crear La unidad de Bienestar Universitario, para darle un puesto a la primera dama con un sueldo de primera).
6. Acordar un magno Congreso Universitario para renovar la estructura y función de la Universidad, ajustándola a los contextos de innovación tecnológica y apertura democrática.
Suena muy bien como Utopía (la universidad del no lugar) o de Ucronía ( la universidad del nunca jamás en el tiempo alternativo). Pero pudo ser.
Me dio gusto ver viejos universitarios viejos, que no cejan en su resistencia y lucha: Luis Alberto “El Niño” de Piaxtla, llegó en andaderas pero con el ánimo arriba; la expansiva Silvia Quintero, que no ha cambiado nada; el “Canchi” Morales, siempre con su espíritu de servicio ayudando a otros profes; el Pagola, analítico; Frayde, rebelde y virtuoso de la guitarra clásica; mis colegas Carmelita e Isabel “La Manita”; Don Tranquilino, que hace honor a su nombre; Nicky, Kirey, siempre activas y comprometidas.
Lupita Guerra, preocupada por la situación; Saúl de la Facultad de Derecho, flaco flaco y fumando cigarros Comander; Aarón Figueroa, llegó y se fue en taxi; el inconfundible maestro Torrecillas, se niega a jubilarse, pero demanda como activo y muchos más que aguantaron estoicos el calor suda hormonas del Puerto. Para amansarlo les ofrecimos agua fresca y fruta picada.
La UAS, el reino de lo lineal, de las incertidumbres ciertas y los Jubilados en su tinta de rebeldía.
Una manifestación de los jubilados en el entrañable Edificio Central. Símbolo de lucha y resistencia de los universitarios sinaloenses.

