LOS ZAPATOS DEL SUPREMO

Togas caras, camionetas buchonas y colaboradores que se inclinan para limpiarle los zapatos, son eventos que manchan y tiznan al Ministro Presidente de la Suprema. Mal le ha ido al Supremo en estos días y seguirán; ante la grisura de la clase política, los reporteros cachan las hechuras que le den color a las notas, aunque sean menudencias de la política, se le puede sacar raja, con la clara intención de crear una figura aberrante, chata y repulsiva, del actual jefe supremo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y en estos días aciago ha dado pauta para eso, sobretodo con los camionetones blindados de tres millones de pesos; fue tanto la grilla mediática que se vieron obligados a rechazarlas y refrendar su tan sobada austeridad republicana; y ahora un incidente menor, en el cual sus colaboradores le limpian una chorreada del zapato, lo llevan a las primeras planas y a los noticieros nacionales: autoritarismo del supremo; servilismo de su colaboradores. Nada que ver con lo republicano. Esa es la idea.

Cierto el Ministro Presidente no tiene el empaque de los abogados “gueritos” que han pasado por la Suprema o han sido abogados de la nación, por ejemplo, con nuestro paisano porteño Diego Valadés, un tipo fino, elegante, culto, obra publicada de gran relevancia teórica, su último texto “Constitución y Gobernabilidad”, es un alegato para convecernos que es necesario recuperar el Estado Constitucional en México, desbaratado por AMLO y la 4T, después de 255 páginas termina diciendo: “El Estado se compone de filamentos muy sensibles. De su adecuado ensamble dependerá ahorrar nuevas frustraciones a la nación y reconstruir el Estado Constitucional que garantice la Democracia Progresista que el país espera y merece”. El asunto es que ellos tuvieron 70 años para ensamblar esos “filamentos” y no lo hicieron.

Nuestro Ministro Plebeyo, como la mujer del César “No solo debe ser honrada, sino también parecerlo”. Si dice que es republicano practicante de la austeridad, no solo debe serlo, sino también parecerlo.

Se le chorreó el zapato al ministro Presidente.

Sus colaboradores le limpian el cafe con natas.

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