Un error es una acción desacertada; no es un acto de voluntad, es una equivocación y si quien lo comete sabe que está mal, es un abuso o un fraude.
Esto fue lo que hizo la Diputada Federal Merary Villegas y su equipo de campaña al desplazar a 150 niñas de tres talleres de danza que desde el mes de abril habían obtenido el permiso para presentar su espectáculo de Jazz en la Concha Acústica del Parque Constitución en Culiacán, el domingo 18 de octubre a las 10 de la mañana.
Siete meses de arduos ensayos y la ilusión de presentarse en público fue frustrado en un instante: “Háganle como quieran, pónganse en la cancha o debajo de los árboles, nosotros ya gastamos 150 mil pesos y tenemos el permiso”. Así les dijo un guarura de la Merary.
En efecto, tenían un primer permiso para usar la Cancha, pero otro más reciente y extemporáneo autorizaba el uso de la Concha Acústica, sin indagar si ya había agendado otro evento. Son los privilegios de mostrar la Charola de Diputada Federal.
Las organizadoras del evento de Jazz, intentaron salvarlo, improvisar el escenario, pero a esa hora la cancha era un comal hirviente y al desmayarse un menor, decidieron suspender el espectáculo. Indignación y coraje ciudadano.
Por supuesto, después del agravio, la Diputada en campaña salió a ofrecer disculpas, con cara de “yo no fui” les propone conseguir un espacio digno para que monten su espectáculo de jazz y que le permitan ser parte del público.
Eso lo hubiera hecho en el momento preciso; mostrar empatía y sensibilidad, mover a sus fieles militantes a la cancha, mostrar que no son acarreados y que están dispuestos a escuchar su motivador mensaje en defensa de la soberanía, bajo el ardiente sol culichi.
La Diputada en Campaña electoral, Merary Villegas, brincó de la Cancha para usurpar la Concha Acústica, no le importó dejar bajo un sol de justicia, a 40 grados Celsius a 150 niñas y sus padres. Es un caso evidente de soberbia, propio de políticos que se piensan están hechos a mano.
Merary. La Diputada Conchuda.
Mal fajada y de poca empatía para con 150 niñas y sus padres que desde abril tenían el permiso para montar un espectáculo de jazz en la Concha Acústica del Parque Constitución en Culiacán. Usando la influencia política, lo que antes se llamaba “El Charolazo” se los quitó para su acto de campaña.
“Ya gastamos 150 mil pesos; así que háganle como quieran, váyanse a la cancha o debajo de los árboles”. Un guarura de la Merary.
Intentaron montar el espectáculo, pero la cancha era un comal ardiente.
Se empezaron a desmayar y suspendieron el evento. Indignación y coraje.

