LA CHINA: DESAPARECIDA
Ayer 10 de junio, la policía municipal detuvo a Nadia Berrelleza, cometió el grave delito de pegar fotos de su hermana Cecilia “La China”, en propaganda del mundial de futbol por las Olas Altas. Nadia la ha buscado con ánimo incansable durante ya once meses, desapareció el 21 de julio del 2025, junto con otras 3 muchachas, dos de ellas, fueron liberadas.
El último contacto con La China fue en una vivienda del Fraccionamiento El Toreo Mazatlán y ya no se supo más.
La China es una hermosa muchacha de cabellera abundante y ensortijada, hemos visto sus fotos por las calles de Mazatlán, muchas por la avenida Buelna. En su otra vida, cuando no pasaba a la categoría de “Desaparecida”, se dedicaba a vender frutas de temporada y por las tardes, junto con su hermana Nadia, se contrataban para decorar eventos y fiestas de quinceaños, bodas, posadas, etc. “Mi hermana era muy activa, muy viva, muy bonita”. Dice Nadia.
Conocí a Nadia en una marcha de octubre 2025, convocada por la Señora Brenda, mamá de Carlos Emilio, el joven que se esfumó al entrar al baño en el Valentino. Ella ya llevaba cuatro meses en la brega de la búsqueda de La China, manejaba con oficio el megáfono; agitaba y organizaba los contingentes; se movía de un lado a otro, daba indicaciones. Todo un despliegue de ánimo y energía.
Esto último es lo que las autoridades esperan que poco a poco disminuya; les alcance el cansancio físico y espiritual, por tal, les muestran una indiferencia casi perversa, como dice el Sociólogo Gabriel Gatti en su libro: “Desaparecidos: una Cartografía del Abandono”.
Nadia lleva una bitácora del día a día; un diario donde le platica los incidentes a su hermana:
—“Anoche llegó mucho aguacate, estuvimos empacando hasta muy tarde, como antes ¿Recuerdas?. Mi mami y yo tomamos café con pan y platicamos mucho de tí”,
—“Hoy me tocó ir a pagar el Infonavit ¿Y qué crees?, no traía el número…siempre te hablaba para pedírtelo y era un lío. ¿Te acuerdas?.
Los policías, cumpliendo con su deber, y con absoluta falta de empatía, arrancaron las fotos de La China y detuvieron a Nadia, quien sabe si le fincaron algún delito y tuvo que pagar una multa. Esa es la actitud perversa de las autoridades contra las personas que buscan a sus hijos, hermanos y hermanas desaparecidas.
No quieren que la propaganda del mundial se “ensucie” con la herida lacerante de los desaparecidos. Importa más la imagen de un balón, que las vidas rotas, quebradas de miles de personas que conforman la Cartografía del Abandono en toda la república.
LA CHINA VIVE; LA LUCHA SIGUE
El balón cubierto de fotos de La China y María Cristina. Les importa más la imagen de un balón, que visibilizar la búsqueda de personas desaparecidas. Nadia dice:”Hoy quise hacer algo diferente que se notara que aún FALTAN DOS…muy poco duró el gusto, en menos de 15 minutos ya estaba rodeada de policías como si fuera un delito grave poner tu foto… para ellos es muy importante el MUNDIAL pero para mí es mucho más importante ENCONTRARTE…arrancaron las fotos y las tiraron, me dolía tanto el corazón…pero NO ME ARREPIENTO lo volvería hacer!!
Con arrojo y valentía, que no muestran contra los verdaderos delincuentes, los agentes policiacos arranca las fotos de La China. Los desaparecidos, son para las autoridades un incordio, una molestia porque desnudan su ineficacia, su incapacidad para resolver la inseguridad que se ha instalado en todo el país.
Nadia , todo de blanco, siempre a la vanguardia de las marchas. Se muestra incansable, fuerte y decidida en la búsqueda de La China, su hermana. Es un ejemplo del profundo amor filial.
Nadia y La China en los días felices, en el negocio familiar de la venta de frutas de temporada (fresa, guayaba, aguacate, ciruela). Hoy son vidas quebradas, rotas, en duelo que no acaba. La desaparecida, el desaparecido, se buscan en el amor, no se encuentran; no hay reposo espiritual hasta que se llega al final, que puede ser feliz o trágico. Así lo dice el poeta Raúl Zurita, cuando encuentra a su novia desaparecida por Pinochet: “Te busqué entre los destrozados, hablé contigo. Tus restos me miraron y yo te abracé. Todo acabó. No queda nada”.

