EL BALÓN DE LA IGNOMINIA

El Secretario del Ayuntamiento de Mazatlán es un lector crítico de “La Cuartilla”, seguido me enmienda la plana y eso es bueno, los lectores de este portal son personas inteligentes pensantes y no es fácil embaucarlos.

El Secretario respondió a la nota cuartillera titulada: “La China: Desaparecida”, dice que a Nadia, hermana de La China, nunca la detuvieron, cuando la verdad es que fue retenida cuatro horas, un acto de intimidación flagrante.

El Secretario dice que habló con los dueños del balón (y de toda la estructura itinerante), se supone que es una estrategia publicitaria de Adidas, la multinacional acusada junto con Nike, de explotar trabajo infantil y también de trabajo forzado en sus fábricas de Asia. Ellos son los dueños y que según los convenció para que no demandaran a Nadia por daños a la propiedad privada. Hay que agradecerle el gesto.

El Secretario, segundo en el mando político en el Municipio, en reciente entrevista con Sinaloa en Línea, afirma que el balón de la vergüenza está en zona federal y si él lo dice debe ser verdad. Entonces las banquetas son propiedad de la federación, porque es en la banqueta del malecón de Olas Altas donde está instalado el mega-balón de Adidas.

Hasta hoy supimos la verdad, las banquetas no son del municipio. ¿Cuando las vendieron?.

Finalmente, lo cuestionable de la actitud de las autoridades, reflejada en la prepotencia de la policía (su mano ejecutora), es la falta de sensibilidad: detrás de cada foto de una desaparecida o desaparecido, hay un ser humano con biografía, querencias y cariños; no son cosas, son personas. Por eso a Nadia le dolió el corazón cuando arrancaron las fotos de su China y las arrojaron a la basura.

La cosificación (reificación, dicen los teóricos) es una estrategia de la nueva derecha. Son cosas: los negros, los gays, los gitanos, los pobres, los migrantes, los desaparecidos y como tal, son eliminables. Son seres sobrantes, los “Leftovers” del mundo.

¿Qué daño le hizo Nadia al balón de la ignominia?. Siguió siendo redondo, como Dios, según Juan Villoro. Lo único fue aprovechar el espacio para visibilizar un reclamo profundamente humano: encontrar a su hermana amada.

Al balón no le pasó nada, al contrario, se enriqueció sin perder su esencia esférica, fue resignificado como símbolo de reclamo social.

Para la nueva y radical derecha, el comportamiento de Nadia es una desviación, una patología social solo curable con la medicina de “La Ley y el Orden”. De ese tamaño.

Esta imprudencia política convirtió al mega-balón Adidas en un símbolo de injusticia, objetivo central de las protestas, ese mismo día, por la noche, un colectivo feminista se manifestó en el lugar. El balón peligraba. Lo resguardaron en donde los carros del carnaval. No se puede ofender a Adidas, la empresa Semi-Esclavista.

La Cuartilla” reconoce la valentía de Nadia Berrelleza, su acto no es una patología social; deriva de un profundo amor filial, extraña y necesita a su hermana; ninguna autoridad ha dado respuesta a su reclamo. La China se ha cosificado, es una carpeta de investigación que se “oxida” en un cajón de la Fiscalía.

Dejar este acto represivo-intimidatorio sin denunciarlo, abre la puerta a la represión policiaca en futuras movilizaciones de protesta. El Balón de la Ignominia.

La acción represiva, intimidatoria contra Nadia, hermana de La China, provocó indignación y movilización de Colectivos Feministas y ese mismo día por la noche, hicieron un acto de protesta junto al mega-balón.

Los policías se cubrieron de gloria, arrancaron sin misericordia las fotos de La China y Cristina. No alcanzan a concebir que detrás de cada foto hay una persona con biografía, un ser humano amado por su familia. Me consta, yo pisé sin querer, durante una protesta, la lona con foto de un muchacho desaparecido y para pronto el reclamo bravo de su mamá, no pisaba una cosa; pisaba la representación de su hijo.

El balón está instalado en la Banqueta del malecón. El Secretario, en entrevista con Sinaloa en Línea, afirma que es zona federal y si él lo dice, debe ser verdad. Vendieron las banquetas a la federación, ya no son municipales.

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