EL DELFÍN DEL FIN DEL MUNDO
Son las 8 del domingo, una mañana soleada. Estamos en el Puerto de Topolobampo, en la orilla del mundo (Así decía Koyré: “La orilla o el centro del mundo pueden estar en cualquier parte”). Nos disponemos a navegar rumbo al reino no lineal del famoso Delfín “El Pechocho”.
—“Soy Said, seré su capitán”. Dijo un hombre joven y locuaz, que sin esperar respuesta agregó:“mi nombre en árabe significa feliz, alegre”.
Se reportó a Capitanía y salimos a baja velocidad. Said “El Feliz”, está bien documentado, nos ilustró sobre la infraestructura industrial del Puerto. Fue impresionante ver el enorme cadáver de la otrora pujante empresa estatal PROPEMEX, que procesaba los productos pesqueros (Salinas también desapareció los Almacenes Nacionales de Depósito y la CONASUPO, y comprometió la Soberanía Alimentaria).
Al notar que interesaban más las aves, puso proa hacia ellas. Una hermosa Águila Pescadora se dejó hacer varias tomas y al momento de emprender el vuelo se despidió con una alegre zurrada; más adelante los fotogénicos Bobos Patas Azules (“Si más azules las patas en el macho, más atractivas para las hembras”. Pontificó Elmara). Pasamos las divinas garzas, los plebeyos pelícanos y los gráciles charranes.
En la cumbre verde de un cerro verde, divisamos el Faro, resplandeciente, vestido de blanco con pechera morada.
—“El Farero vive solo, trabaja 14 días y descansa 14; antes se podía subir, ahora no dejan los Marinos”. Informa Said-El-Feliz.
De pronto, Said maniobra y entra a una pequeña Ensenada, bordeada de manglar, no frondoso pero de un verde lustroso. Baja la velocidad. Se siente un silencio profundo. Estamos en El Bichi, hogar del Pechocho.
—“Allá está, al fondo, anda comiendo”. Nos dice el Capitán Said-El-Feliz.
En efecto, había revoloteo de peces, quizá lisas: “Agiten fuerte el agua”. Nos grita el Capitán
Los delfines no tienen orejas, pero “escuchan” con la quijada inferior, es hueca, rellena de una sustancia grasosa que recoge los sonidos, las transmite al oído interno y de ahí al cerebro. Tienen una gran capacidad auditiva. Seguro que reconocen la voz de los capitanes-lancheros, con ellos interactúan todo el año.
No tardó en arrejuntarse a la panga.”Rásquenle fuerte, con las uñas, para que no se vaya”. Nos ordenan. Y sí, a todos nos tocó acariciar al Pechocho.
El Biólogo echa mano de la Etología (Ciencia del Comportamiento, de la Psicología Animal) para explicar la conducta del Pechocho: al quedar huérfano, se queda sin el manual de instrucciones para integrarse a la vida social y se convierte en ermitaño con fuerte fijación territorial, pero como su cerebro está “puenteado” para procesar intensas emociones sensoriales y sociales con su especie, no soporta la soledad absoluta y las sustituye con los humanos para aliviar su estrés, seguro que con cada caricia y rascada produce chorros de oxitocina, la hormona del placer.
Es un animal imponente, robusto, quizá dos metros y medio, 250 k, frente abultada por su enorme aparato acústico (sonar) con ese emite sus señales acústicas para navegar y ubicar a sus presas. Los biólogos le nombran “Melón”.
Miré su ojo derecho, con ese nos veía a nosotros; el izquierdo lo usa para vigilar debajo de la Panga, ya que sus ojos son independientes.
La leyenda oral que se cuenta y repiten los guías de la expedición, como lo hace nuestro Capitán Said-El-Feliz, es que durante el Huracán Ismael de septiembre de 1995, una manada de delfines entró a la Ensenada del Bichi para protegerse, en ella iba el “Pechocho”, quizá como cría a punto del destete, de uno 24 meses; muere su madre, la manada sale del sitio, pero el “Pechocho”, por el fuerte apego madre-cría, se queda y como la comida es abundante, lo tenemos hoy fuerte y sano.
¿Qué edad tiene?. Si en 1995 tenía dos años, hoy peina los 33 años, la edad de Cristo.
¿Cuánto viven?. En libertad, los machos, por su intensa actividad sexual, 30 años y las hembras 50 años. El “Pechocho”, es macho, pero no se le conoce pareja, no gasta calorías en devaneos sexuales, así que, en teoría, puede llegar a los 45-50 años.
¿Qué riesgos enfrenta?. La contaminación y sobre todo la amenaza de la industria petroquímica (amoníaco, metanol, etc) que pretende instalarse en la Bahía de Ohuira y no solo es el Pechocho, sino toda la población de Delfines de la zona, investigadores del CIIDIR-IPN-Guasave, han identificado la zona de crianza de los delfines en uno de los recovecos del Sistema Ohuira-Topolobampo.
Razón tuvo nuestra compañera Angie, cuando le gritó en su cara a la Señora Alicia Bárcenas ¡Asesina de delfines!.
El DELFÍN DEL FIN DEL MUNDO.
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AVISO EN DEFENSA DE OHUIRA.
El domingo 13 de septiembre se desplegará una jornada nacional en defensa de las Bahías de Ohuira y Topolobampo (también del Pechocho y todos los seres vivos del ecosistema). Aquí en Mazatlán, estaremos en las Letras del Valentino a las 5 de la tarde de este Domingo 13 de septiembre. Lleva tu pancarta. Abajo pongo el “Flayer”.
Un Bobo Paras Azules, posó para La Cuartilla.
Elmara y el Capitán Said-El-Feliz. Excelente guía de la expedición Pechocho.
El Faro del Puerto. Como que dan ganas de irse a vivir en lo que el escritor Enrique Vila-Matas llama “Una cabaña para pensar”.
El Pechocho. Un delfín anciano necesitado de cariño. Hay que protegerlo de los amantes del amoniaco, metanol y de todos esos necrófilos mensajeros de la muerte.
El Pechocho requiere del contacto humano para aliviar su estrés de soledad. Cada rascada la proporciona dosis de Oxitocina.
Durante el recorrido en la Ensenada del Bichi, entró otra panga con dos hermosas criaturas humanas y el Pechocho se dirigió hacia ellos. “Le gustan mucho los niños”. Nos dijo Said.
Este Domingo 13 de septiembre a las 5 de la tarde en las letras del Valentino. Defendamos Ohuira.

