SONREÍR EN LA SIERRA
Después de varios días que Colectivos y Colectivas trabajaron intensamente para recolectar despensas y juguetes que se repartirían en un Festivalito en la Comunidad de Chirimoyos, Sierra de Concordia y así celebrar el Día del Niño, por fin, el sábado partió la Brigada de la Montaña, cargada de regalos y un enorme pastel para cien niños que donó la Pastelería Gloria; tambien nuestra amiga Escritora Gloria Estela González, se fletó y aportó con la rifa de una hamaca artesanal.
Ya en Chirimoyos organizaron, en la Escuela, actividades lúdicas y creativas, el Biólogo Lalo les enseñó rudimentos de taxonomía, como clasificar aves canoras por su canto; pero también les cuenta del asombro de insectos y arácnidos (Ojalá un día se pueda integrar una colección de estos invertebrados, la información actual nos dice que muchos insectos, como las mariposas, están migrando a las zonas de montaña por efecto del cambio climático); también tuvieron sesiones de pintura, fotografía…Las niñas y niños tienen meses sin recibir clases, la Escuela está abandonada, por eso a los Brigadistas les dicen con voz redonda y alegre:
¡ Maestras…Maestros!.. Extrañan sus actividades escolares, pero ese día, el patio y lo salones retumbaron con sus gritos, risas, miradas de asombro y esperanza. Les dijeron que acá abajo, en la urbe, había gente que pensaba en ellos; en las niñas y niños serranos.
Gracias a todos los que colaboraron, los colegas Biólogos, la maestra Rebeca LLamas, a las alumnas del taller de danza de la maestra Rafaela… Sabemos que esto no resuelve de fondo la crisis humanitaria que se vive en la zona serrana; sabemos que una despensa, una tarjeta del bienestar, no resuelve la crisis de seguridad que vive México; pero llevarles, a estos niños un mensaje de solidaridad, de fraternidad, hacerles saber que no están solos en su montaña, que hay gente generosa que piensa en ellos, eso alimenta su espíritu, nutre la esperanza de tiempos mejores. Sonreír en la Sierra.
La sonrisa de la niña bien vale una misa. Desde la sierra saluda a la gente del puerto.
Los juguetes alcanzaron para todos, incluso de a dos. Pidieron, para la próxima, libros de cuentos.
Actividades lúdicas y de habilidades manuales. Extrañan las actividades escolares.
Practicando con la cámara. En una visita anterior, se dio una cámara a un niña y le dijeron que fuera a tomar fotos. Regresó y dijo: “Le tomo fotos al mundo”. Su mundo es el caserío del pueblo, los cerros y los pinares. Ese es su nicho, sus querencias, por eso la tragedia del desplazamiento forzado.
Lo hora del pastel. Les tocó rebanada grande y gorda del pastel donado por Pastelería Gloria.También comieron pizzas
Parte de la Brigada de la Montaña. Siempre los acompaña un visitador de la Oficina Regional de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Mazatlán.

