SINALOA: INFIERNO Y PARAÍSO

Una amiga budista me explica el equivalente de Infierno y Paraíso en su religión (el budismo lo es, pero sin Dios): Nirvana y Samsara.

Nirvana es el paraíso, la felicidad plena; Samsara es el Infierno, la angustia por un desaparecido, el dolor por un asesinato; la desesperanza de un futuro incierto; el miedo de salir a la calle; la indiferencia ante proyectos industriales que ponen en riesgo la vida, la cultura, los ecosistemas…

Luego entonces el ideal budista y de la humanidad, sería alcanzar el Nirvana; pero antes habría que salir del infierno.

La iglesia católica, en su “infinita”sabiduría, en 1274, inventó el Purgatorio, la antesala del Infierno, y eso fue el gran negocio, ya que para salvar almas en pena purgante son necesarias: misas, oraciones, ayunos y limosnas. Después llegaron las indulgencias que combatió Lutero.

Pero el asunto es como salir del infierno real, ese del día a día con toda su secuela de injusticias. Y la actividad humana que se apunta a esa tarea es la Política, cuya función básica es combatir y resolver las desgracias y construir un porvenir socialmente aceptable.

En 2018 brincamos de gusto, por fin la política sería para conquistar ese porvenir risueño y aceptable; pero ya vamos para 8 años y los únicos risueños son los políticos, que durante ese lapso, aquí en Sinaloa, se han reciclado, son los mismos que han sido diputados ( hasta por tres veces) y Alcaldesas y Alcaldes y Senadoras y Senadores, sin ningún resultado memorable; pero ellos, ríen felices, han alcanzado el Nirvana; en cambio han convertido a Sinaloa en un verdadero infierno.

Y usted los puede ver, pegados a la ubre de la Señora Imelda (dos veces Senadora), son los mismos que le “bebían la sombra” a Rocha y ahora lo niegan, no se le acercan ni con un palito.

Todos son cómplices del estado actual en que se encuentra Sinaloa y sus Municipios. Quieren mantenerse como Neo-Parásitos del erario.

Pero creo, con todo y la herencia política que se carga, la Señora Imelda, puede y debe sacudirse esa fauna parasitaría, recorrer el territorio, pedir perdón, reclutar a los dirigentes naturales, esos que hablan con el corazón y recuperar la credibilidad en la política.

Esa es la principal enfermedad colectiva en la sociedad sinaloense: la crisis de credibilidad, que afecta a todos los partidos. La oposición convocó a una manifestación de repudio por la intentona de Rocha de volver a la gubernatura, solo se presentaron 50 personas, supuestos “líderes” sociales, entre ellos el Chef Taniyama y el Bravucón Clouthier. Nadie les cree.

Esa es la oportunidad en esta coyuntura, recuperar la confianza y credibilidad; hablar, pero lo que salga de la boca venga del corazón. Decir la verdad.

Sinaloa es un pueblo herido, necesita el bálsamo de la palabra verdadera, pero no esas expresiones de amor barato y abstracto ni de frases célebres aunque sean de Gandhi.

Sinaloa: Infierno y paraíso

La vida les sonríe. No sufren angustias, no les desaparecen hijos, tienen seguro un sueldo abundante, en un mes ganan lo que un obrero en un año. Ríen felices, han alcanzado el Nirvana.

Son del mismo equipo, desde el 2018 han ocupado cargos en la estructura de poder; pero no se puede presumir de algo memorable que hubiesen hecho en beneficio del pueblo. Les pongo un ejemplo: pescadores del Centro y norte de Sinaloa, han desplegado un interesante proyecto organizativo de Cooperativas Ostrícolas, ya llevan más de 80, la mayoría formadas por mujeres y jóvenes, tienen 5 años solicitando ser atendidos por el gobierno del estado para que los apoye con un Laboratorio de Semillas de ostión y otro para certificación del producto y poder exportarlo a Europa y Asia. Nadie les ha echado la mano. Por si le interesa, la Organización se llama COPEMBI.

Entre ellas se quieren y apapachan. Forman una familia feliz. Tienen todo resuelto.

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