SANTA BÁRBARA Y EL ORO

Santa Bárbara es la vírgen de los mineros, en Chihuahua hay un hermoso pueblo minero que lleva su nombre y en la entrada levantaron una estatua. Los protege de explosiones, truenos y derrumbes, baja con ellos a los socavones y túneles; pero no puede hacer nada contra patrones abusivos y explotadores. A veces cumple, a veces falla; otras lo hace a medias, como que anda muy ocupada; en Chile le llaman La Candelaria; en Bolivia la Virgen del Socavón o “Mamita Candila” y asi, así…

Cada dos, tres horas le echaba manotazos a la pantalla del celular, para ver el avance del rescate de los mineros de la Santa Fe, en Chele, Rosario, territorio que recorrí hace años cuando trabajé de profe por esa comarca.

No sabía que la Mina tenía 300 metros de profundidad y que como hormigas, los mineros fueron escarbando en diagonal, construyendo rampas, túneles, galerías, en una distancia de 3 kilómetros. La profundidad es el doble de la Mina de Pasta de Conchos, que en febrero del 2006, por mala ventilación y falta de mantenimiento, se acumuló gas metano y estalló, murieron 65 mineros, 40 siguen sepultados en su vientre de piedra.

Aquí Nos falló totalmente Santa Bárbara. El propietario, Germán Larrea Mota-Velasco, es el segundo hombre más rico de México; sus millones de dólares están amasados con la sangre y muerte de los mineros mexicanos.

Los dueños de la Mina Santa Fe son inversionistas canadienses y quizá para ahorrarse capital decidieron construir la Presa de Jales justo encima de la Mina, por lo general, los Ingenieros recomiendan construirlas, como ellos dicen, “Aguas Arriba o Aguas Abajo”, pero no encima, por el riesgo de hundimiento debido al peso de la presa de jales que provocaría el colapso de la estructura y la tragedia. Eso fue lo que pasó el miércoles 25 de marzo en la Mina de Santa Fe, no se hicieron los trabajos que exige la NOM-141-SEMARNAT-2003 y la Presa de Jales se desfondó. Riesgo de Subsidencia, le llaman, ya conocemos la historia.

El lunes 30, por la mañana, los heróicos rescatistas, hay que decirlo, se exponían a un derrumbe fatal y quedar atrapados, a los 100 metros dieron con el primer minero, hombre experimentado, con muchos años de túnel, no se apendejó, supo de inmediato cuál era el desastre, y buscó resguardó en lo alto de una rampa,  dispuesto a sobrevivir, tenía su lámpara de casco para emitir señales de vida.

13 días después, a 300 metros de profundidad, en el recoveco de un túnel inundado, se dio un inusitado diálogo:

—¡Qué tal, Que tal!. Ejército Mexicano, Batallón de Atención a Emergencias, ¿ Cómo te llamas?.

—Francisco Zapata Nájera. Respondió con absoluta tranquilidad, un hombre sentado y descamisado. Tenía 13 días atrapado en las entrañas de la tierra a 300 metros de profundidad, sin probar bocado.

Y se pusieron a platicar como si nada: “que cómo estás, que hasta donde llegó el agua…”. Fregón, pensé, “con estos hombres Trump nos la pela”.

—“Venimos a sacarte”. Le dijo el Buzo del Ejército.

Santa Bárbara llevaba dos a su favor, por desgracia, el tercer minero lo encontraron muerto y nos falta uno. Mañana se verá.

¿Y los que se llevan El Oro?.

Santa Bárbara, virgen de los mineros, estatua en un pueblo minero de Chihuahua. Los protege de truenos, derrumbes y explosiones; pero su poder no puede contra patrones abusivos y explotadores.

-¿Cómo te llamas?…Francisco Zapata Nájera. Y se pusieron a platicar, como si estuvieran en el portal de su casa. Diálogo entre el soldado buzo y el minero rescatado, después de permanecer 13 días sepultado en la mina colapsada.

El minero rescatado lo llevan al helicóptero para trasladarlo al Hospital General de Mazatlán. 13 días en las tripas del subsuelo, sin probar alimentos y conservando una calma impresionante. Son hombres de minas, tienen tratos con la tierra, son “Geosapiens”, habitantes de los túneles.

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