RÉQUIEM POR JUANITO “EL CHICALI”

Juanito era de Mexicali, de ahí su apodo de “Chicali”, pero llegó a Mazatlán hace muchos años y el mar se le metió en el cuerpo y el corazón se le hizo de sal; ya no pudo vivir lejos del bramido del oleaje y el graznido chillón de las gaviotas.

Su oficio último y más permanente fue jimador de cocos en la cumbre del Cerro del Vigía, en un mirador del Paseo del Centenario. Ahí donde venden disque “Cocos Afrodisíacos”. Juanito nomás los pelaba.

Según su amigo Ricky, el que intentó rescatarlo del efecto embudo que se hace en la resaca del oleaje, “El Chicali” tenía como un año que no recalaba por la explanada Sánchez Taboada y que no era parte de Club Profesional de Clavadistas de Mazatlán, pero sí amigo de todos.

Luego entonces, Juanito era un clavadista ocasional; le daban chance de echarse un palomazo y este sábado 10 de octubre fue la ocasión.

Según el Ricky, le dijo que no era pertinente tirarse, la marejada estaba fuerte por efecto del Huracán Simón, pero de pronto lo vio con las antorchas: “hay me juntas la cooperacha”. Le gritó.

Era el espectáculo nocturno, en sábado, se junta un buen de turistas que le echan billetes a la colecta. Hay clavados que salen en 1500 pesos.

Y el “Chicali” se tiró y ya no pudo salir; su amigo Ricky intentó rescatarlo, lo atrapó de un brazo, pero la fuerte corriente de retorno, que jala hacia abajo, se lo arrebató y ya no lo vio más. Eran las 10:30 de la noche. El mar se lo tragó. El espectáculo acabó.

El cuerpo flotó el domingo, lo recuperó el Escuadrón Acuático y todavía el martes 13 seguía en el SEMEFO, su hermana, llegada de Mexicali tenía dificultades para recogerlo. La Burocracia postmortem.

Hoy miércoles temprano, camino por la playa, una pandilla de aves costeras esperan la ola amansada por la Isla de Pájaros, con ella viene su desayuno. El mar ya resuella tranquilo, se ve inofensivo, pero es el mismo que se tragó a Juanito.

Personajes como “El Chicali”, siempre me han interesado, pasan penurias, pero viven su libertad, el epitafio perfecto sería el verso del músico anarquista Joe Hill: “A mis deudos nada queda, no tiene musgo la piedra que rueda”. Descanse en Paz.

RÉQUIEM POR “El CHICALI”

Es espectáculo nocturno del Clavadista. Viven de la propina que dejan los turistas. No tienen ningún protocolo de seguridad.Una simple y sencilla cuerda puede hacer la diferencia.

Juanito “El Chicali”. Jimador de cocos en el Paseo del Centenario. Al fondo la Roca Tortuga.

“El Chicali” clavadista. Se lo tragó el mar.

El Ricky, clavadista profesional, intentó rescatar al “Chicali”, el efecto embudo de la ola se lo arrebató.

Esa es la Punta rocosa del Clavadista. El agua se encajona y al reflujo topa con la ola que viene y se hunde para pasarle por debajo. Es el “efecto embudo” que jaló al fondo al Chicali y lo ahogó.

Aves playeras en el amanecer del miércoles en Mazatlán. El mar ya está más apaciguado, es el mismo mar que se tragó al Chicali.

Siguiente
Siguiente

PIDIERON AGUA, LES DIERON PALO: LEMUS REPRESOR