POR ANA, POR BELÉN, POR LA POESÍA

Temprano, en Domingo, me llega un recado de mi querida amiga Gloria Estela, Escritora que anda en busca de Editor. Comenta sobre la salud de la Poeta Mazatleca Ana Belén López, le sugiero un texto breve para la Cuartilla, breve como los poemas de Ana Belén. Yo sé que está en un piso del Hospital ABC, en la CdMex, que pidieron plaquetas; mi hija Frida se la encargó al Doctor Memo, su amigo que ahí trabaja y que la están cuidando bien. Ana Belén, la poeta, lejos del “amarillo amargo mar” de Mazatlán.

Hace unos meses (“los meses se mecen, el calor se inflama, los peces crecen para ser sacados” Dice Ana Belén), la ví en un rincón del Museo de las Artes, no me animé a decirle que su poemario “Del Barandal”, me había gustado mucho; que es un recorrido poético por la geografía del puerto, que hace brotar la poesía latente en las imágenes: los viejos de la Plazuela República que “Se Bolean los zapatos, leen sus cartas para irse a dormir cansados”; Nubes “Blancas desmayándose sobre azoteas” y los tinacos que se las beben; un coco llevado y traído por las olas; las gaviotas paralelas y sin embargo, el sol por la tarde.

No se le escapan los muros carcomidos del Mazatlán viejo, donde “El óxido y al abandono se reparten fachadas, calles y esquinas” y a veces los Cholos también ayudan con sus pintas; tambíen las cachoras besuconas, nuestros dinosaurios caseros, entran en el poema, “Las cachoras que se burlan de los grillos toda la noche”; la Carpa Olivera, “Alberca de mar, rocas grandes, lustrosas, que parecen cuerpos tendidos de focas”.

Un poema que es casi un Haikú: “El verano, toma la lluvia por la cintura y procrea insectos, muchos insectos”. En una entrevista de la Jornada, creo en 2018, dice que asume la misma definición del poema de Williams Carlos William, el poeta imagista y de quien se considera deudora: “una máquina hecha de palabras que provoca una emoción”. Y eso hace Ana Belén. La ifluencia de William es evidente, veamos dos poemas

(De Ana Belén)

Una mujer
se persigna
al cruzar la calle
la atropella
un camión
pierde un zapato
el monedero
se abre
brillan las monedas
con la luz del sol

( De William)

A una pobre vieja

masticando una ciruela en
la calle una bolsa de papel
está en su mano

le saben bien
saben bien
a ella saben
bien a ella

le queda el consuelo
de ciruelas maduras
que parecen llenar el aire

En muchos poemas sueltas no deja de recrear imágenes del puerto, por ejemplo en uno habla de “Una ballena enredada en un chinchorro, arrojada por las olas a las piedras, pestilente, humillada y sin vida” y luego dice si “La viera Melville, expulsada del paraíso”.

En un entrevista con la Revista Alcantarilla, Ana Belén afirma: “La poesía y el poema son dos cosas diferentes. El poema lo espero con paciencia; la poesía está latente”. Y sí, la poesía puede palpitar en las acrobacias del colibrí que visita mi jardín; en la madre que busca a su desaparecido; en el grafiti de un muro carcomido por el salitre.

“Hay poesía sin poemas: paisajes, personas y hechos sueles ser poéticos”. Dice Octavio Paz en “El Arco y la Lira”. La poesía está latente, el poema puede esperar, ten paciencia. Afirma Ana Belén.

Le insisto a mi hija Frida, para que le insista al doctor Memo, su amigo, para que la cuiden bien; también le avisaré al Camarada Camilo, a ver si puede echarle una vuelta al ABC y si es posible, cuando necesite, conseguirle donantes de plaquetas. Por Ana, Por Belén, Por la Poesía.

Ana Belén. En un evento.

Ana Belén. Foto de entrevista.

Ana Belén. Otra imagen: ¿Ella es la muchacha del Barandal que mira el mar de Mazatlán”.

Un recorrido poético por el puerto. Desde los Viejos que bolean en la plazuela hasta el invierno que acarrea vientos para que las reinas del carnaval sientan frío debajo del vestido.

Otro poemario, publicado por Tierra Adentro. Se puede leer en Internet, sale junto con Del Barandal.

Poemario editado por la UNAM.

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