“FUSILES Y SIRENAS” POEMA DE SILVIA MICHEL

Mi hija quiso mirar para el otro lado, y no es que yo quisiera ser dura. La obligué a mirar.

A mirar cómo se siente el viento en la escena de un crimen,

cómo se pierden los pájaros

cuando el mal tiempo

tiene fusiles y sirenas.

El jueves, en la esquina del kiosko había un muchacho sobre su moto. Alrededor se contaban todos los uniformes.

Soldados.

Marinos.

Estatales.

Tantos hombres armados

custodiando a un hombre muerto.

Mi hija quiso mirar para el otro lado.

Quizá debí dejarla.

Quizá una madre también sirve para eso: hacer como que no existe, pero no pude.

Desde algún lugar de mi tristeza

quise encabronarla.

Que le doliera el muchacho

aunque no supiera su nombre.

Que mañana, cuando alguien diga otro muerto,

no escuche una cifra.

Que recuerde al muchacho de la moto.

Que sienta en el viento a los pájaros ausentes y la absurda ceremonia de las armas alrededor de un cuerpo

que ya no necesita custodia.

La obligué a mirar

porque tengo miedo

de que un día mirar hacia otro lado sea nuestra manera de sobrevivir.

Quizá me equivoqué, pero prefiero cargar con esa culpa

antes que enseñarle

que frente a la muerte de otro

lo correcto es quedarse muda.

Nota de “La Cuartilla”. El instante poético brota también del horror y se convierte en un poema de combate, de rechazo profundo y humano, a la situación de violencia que vivimos en las calles de la ciudad. Ayer ocupó este espacio Melina Sandoval, pescadora, Socióloga, líder comunitaria Yoreme que defiende su Bahía de Ohuira; hoy Silvia Michel, Poeta, Maestra Universitaria. Hay muchas trincheras, todas válidas cuando hay lucidez emancipadora. Este es un Poema de Silvia Michel, en un “instante estético” del 21 de septiembre del 2026. Hay que leerlo en voz alta en la plaza pública.

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