OHUIRA: DONDE EMPIEZA EL MAR (Texto de Yahir Durán)

A quienes toman decisiones. A quienes representan. A quienes habitan este país. Y a quienes todavía creen que el desarrollo y la dignidad pueden caminar juntos:

Les hablo desde donde empieza el mar a volverse memoria.

Desde Topolobampo, Sinaloa, en el municipio de Ahome. Desde la orilla donde el Golfo de California respira en la bahía de Ohuira, dentro del sistema lagunar Topolobampo–Ohuira–Santa María.

Un territorio que no solo es geografía: es sustento, es cultura, es historia viva.

Ahí crecimos muchos. Ahí se pesca, se reza, se aprende a mirar el horizonte.

Y hoy, ahí también se está decidiendo algo mucho más grande que una obra: se está decidiendo qué vale más en este país.

Desde hace más de una década, ese territorio está en disputa.

Una planta de amoniaco —parte de un complejo petroquímico mayor— busca instalarse en el corazón mismo de la bahía. No en cualquier lugar: en un ecosistema frágil, de aguas someras, donde todo lo que entra se queda, donde la vida depende de un equilibrio delicado.

Se habla de progreso. Se habla de fertilizantes, de soberanía alimentaria, de inversión.

Pero del otro lado —el que pocas veces se escucha completo— están las voces de los pueblos mayo-yoreme, de pescadores, de familias que viven de ese mar.

Ellos dicen otra cosa.

Dicen que no fueron consultados como marca la ley. Dicen que cuando se dieron cuenta, el proyecto ya estaba en marcha. Dicen que la pregunta llegó después de la decisión.

Y eso no es un detalle menor.

Porque el derecho a la consulta previa, libre e informada no es un trámite: es un derecho fundamental.

Se han interpuesto amparos. Se han detenido obras. Se han reactivado.

Se han hecho consultas… también cuestionadas.

Y mientras tanto, la incertidumbre crece.

Organismos internacionales han puesto la mirada en Topolobampo. Se han señalado posibles afectaciones ambientales y violaciones a derechos humanos.

También se han denunciado tensiones, divisiones y presiones dentro de las propias comunidades.

Nada de esto debería ser normal cuando se decide el destino de un territorio.

No se trata de estar en contra del desarrollo.

Se trata de preguntarnos: ¿qué tipo de desarrollo queremos?

Uno que avance dejando atrás a quienes siempre han estado ahí. O uno que escuche, que incluya, que respete.

Porque aquí no solo está en juego una inversión.

Está en juego:

* el sustento de miles de pescadores

* un ecosistema reconocido internacionalmente

* la vida cultural de pueblos originarios

* y la confianza en nuestras instituciones

Por eso este llamado.

A legisladoras y legisladores de Sinaloa, Sonora y Baja California. A las comisiones de medio ambiente. A autoridades federales, estatales y municipales. A organismos de derechos humanos. A la academia. A los medios. Y a la sociedad en general.

Que este tema no se minimice. Que no se reduzca a cifras. Que no se decida sin escuchar a quienes serán los primeros en vivir las consecuencias.

Que haya revisión real. Transparencia. Diálogo verdadero.

El mar no grita. Pero cuando se rompe su equilibrio, el daño permanece.

Y los pueblos que viven de él tampoco siempre hacen ruido… hasta que ya es demasiado tarde.

Hablar de Topolobampo no es hablar de un punto en el mapa.

Es hablar de un hogar.

Y hoy ese hogar necesita ser escuchado.

Atentamente, Yahir Durán

P.D. Ahí vive el Pechocho. Un delfinazo 🐬 que eligió, así de simple, esa bahía y eso cambia todo.

Porque entonces hablamos de un hogar que ya está habitado.

Un pueblo que resiste y lucha por la sobrevivencia: su territorio, su ecosistema y nicho existencial está en riesgo inminente por la construcción de la Planta de Amoniaco. No están en contra de la producción de Amoniaco, sino de que sea ahí en la Bahía de Ohuira. ¿Por qué tienen que ser las comunidades Yoremes las sacrificadas?. Por eso su grito de batalla es ¡¡AQUÍ NO!!.

Pelícanos y al fondo las primeras instalaciones de la planta de Amoniaco.

Ohuira y Topolobampo. Las dos Bahías del Sistema Lagunar, clasificadas como Humedales Ramsar están en riesgo.

Pescadores en Ohuira

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EL ORO DE LA MINA SON LOS HOMBRES