LECTORA Y MORENA

Un amanecer encendido; contrasta con la playa en penumbra; a esa hora hay un momento de silencio, el oleaje, la lengua del mar, llega suave y lame la arena. La magia se rompe con los gritos agudos de parvadas chillonas de gaviotas.

Más adelante, ya con la claridad marina, una imagen cada vez más rara en la playa: una muchacha absorta en la lectura. Es rareza porque nos gana la simpleza sintética del “meme”. Somos lectores de “memes”, no de libros, por eso las editoriales están cerrando, lo acaba de hacer ERA.

La muchacha continúa imperturbable; pichones y gritos de los que preparan los Kayaks, no la perturban. Recordé otra lectora, la de Vermeer, que se retira a un rincón remoto de la casa para leer, también absorta, la carta de su amado, se percibe un profundo silencio atravesado por un rayo de luz y vigilado por un Cupido desnudo. Esa es la magia de la lectura: te abstrae del mundo.

Más adelante, un viejo pescador orillero, esos que suelen tirar el anzuelo en la punta rocosa, captura una Morena café de unos 50 cm.

Encabronado porque le comió la carnada, la azota contra la arena, hasta matarla.

—“Hay Señor ¿Es una serpiente?. Le pregunta una mujer playera.

—“Es una Morena; a mí no me sirve”. Contesta malhumorado.

Le quita el anzuelo y la arroja al mar. Es el primitivo instinto del cazador; la más brutal y letal relación ecológica con la naturaleza.

Fui cómplice por omisión, pude decirle que nomás le quitara el anzuelo y la devolviera al mar; pero no le hice. Todo fue muy rápido. No lo hice.

Cierto, las Morenas no gozan de buena prensa, parecen serpientes, son carnívoras, tienen dientes muy afilados y en su carne puede cargar toxinas (como la ciguatera) que acumula por comer peces herbívoros que a su vez consumen microalgas (Dinoflagelados) con esa ciguatoxina.

Pero matarlas por matarlas es sacar a flote el instinto bestial que nos domina. La Biología nos hominizó; pero la cultura nos humaniza. De todos modos no hice nada por salvar a la Morena y en estos meses calientes es cuando se reproducen…No hice nada.

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NOTA ROJA: La narrativa policiaca Fausto-Rocha-Cuen, hace “flashback” como en el cine. Retrocede en el tiempo, en un episodio que podría llamarse “Juniors en Apuros”. En la UAS circulaba fuerte el rumor que los hijos e hijas de ex-Rectores, se preparaban para el relevo generacional, tomar el poder en 2025 y mantenerlo por 30 años. Al príncipe heredero le engordaban el currículum con publicaciones científicas, él era el bueno. El Junior Fausto Corrales, ocupaba un cargo estratégico, Secretario de Rectoría, pero su verdadero jefe era el líder máximo de la Secta “Cuen-PAS”. Se les vino en avalancha el conflicto Rocha-UAS, la Nueva Ley Orgánica, la Auditoría con 500 millones extraviados, los narcoenjuagues y el asesinato de Cuen. Todo se derrumbó. Hoy el Junior Fausto, que llevaba dos años en la clandestinidad y gozando de un sueldo de Director General, fue detenido por la Fiscalía General de la República, acusado de encubrimiento del crimen, él fue testigo presencial del homicidio y sabe demasiado de todos los involucrados. Que el San Juditas, de las causas perdidas, lo proteja. Y en la UAS…bien gracias. Sigue el mismo Rector.

Una lectora en la playa. Absorta en la lectura. Es una imagen rara; la plebada ya no lee libros, consumen “memes”.

Un cuadro de Vermeer. La lectora se retira a un rincón de la casa para leer la carta de su amado. En la pared, un Cupido desnudo la vigila. ¿Se puede pintar el silencio?. Vermeer lo hizo.

Captura una Morena café, la azota contra la arena hasta matarla. Es el instinto del cazador. La relación bestial con la naturaleza.

Fausto Corrales Rodríguez, junto a su mentor. Después del crimen se pasó a la clandestinidad, tenía dos años viviendo en la CdMex, Alcaldía Miguel Hidalgo, Colonia Granada. Intentaba rehacer su vida, la UAS, siempre generosa, le mantenía íntegro su sueldo de Director General. Fue detenido por la FGR. Fin.

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