LA MARCHA: CON LA IGLESIA HEMOS DADO
Domingo temprano, a las siete de la mañana, el Obispo de Culiacán, ataviado con su enorme mitra (el casquete puntiagudo que se ponían los reyes persas), desde un templete improvisado en el atrio de la Lomita, ofició la Misa por La Paz, les pidió a los fieles ponerse en pie de lucha y a los malosos (Chapos y Mayos) que ya le paren a la matasagüi que tiene asolado a todo el territorio.
Con prudencia acomodaticia y sintaxis enrevesada, afirma primero que “Las fuerzas armadas cumplen con su tarea” y en seguida las descalifica “pero han sido rebasadas”.
¿Usted entiende?. Si son rebasadas por los criminales, entonces no cumplen bien con su tarea. Paradojas del Señor.
El caso es que se asumió como líder espiritual de su diócesis y jefe político del territorio administrado por civiles. Y así bajó del púlpito y encabezó la multitudinaria marcha. ¿Necesitamos “Príncipes-Obispos para gobernar como en la Edad Media?.
Un Pío que fue Papa, nos dejó una frase precisa: “La Iglesia no hace política, pero si la política toca su altar, la Iglesia defiende su altar”.
¿Tocaron el altar del obispo?. Que se sepa nadie se ha metido a importunar el poder del altar. Lo que en verdad pasa es que en la oposición hay crisis de liderazgo y de credibilidad, por eso se ha recurrido a la figura religiosa del Obispo como elemento aglutinador.
Un hecho indiscutible es que la Marcha fue multitudinaria, lo que expresa un profundo rechazo a la forma de gobernar de Morena, cuyos funcionarios en la administración y los Diputados en el legislativo, han mostrado una absoluta inconsistencia política e ideológica que no corresponda a un proyecto transformador de la sociedad. No se les puede llamar traidores a los principios de la “Cuarta Transformación”, son más bien incompetentes, que han cubierto esa incompetencia con la soberbia.
El núcleo político hegemónico que lideraba el binomio Rocha-Inzunza, en la práctica se ha desbaratado y hoy la jefa política es la Señora Imelda Castro, rodeada de personajes de dudosa trayectoria, arribistas y oportunistas que ni por asomo se les puede definir de izquierda.
La suerte es que en la oposición no hay figuras relevantes y creíbles, además, la marca electoral Morena, a pesar del rechazo de ciertos sectores sociales, sigue siendo fuerte.
Quizá recurrir al poder de la iglesia católica les reditúe, podrían intentar replicarlo en Mazatlán, aunque en esta Diócesis, el obispo anda ya en la edad canónica de jubilación y no es precisamente un personaje popular por su labor pastoral y en general, los curas católicos de Sinaloa no se distinguen por su fervor religioso a favor de los más vulnerables, si acaso el sacerdote Héctor Orozco, el “Padre Jeringas”, famoso por sus misas de sanación y recorridos por hospitales y centros de rehabilitación.
En fin, incorporar en Sinaloa el factor religioso en la política meterá más ruido en el próximo proceso electoral y ya comenzó con la marcha, que fue política y no precisamente por La Paz, se ejerció violencia simbólica: un niño garroteó una piñata con la figura de la Gobernadora “Chelita”, hasta arrancarle la cabeza; y en otro acto, fue quemada la figura de la Presidenta Claudia. ¿Eso es abonar por La Paz?.
LA MARCHA: CON LA IGLESIA HEMOS DADO SANCHO.
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Nota de Duelo. Hace unas semanas topé con Marcos Merino en la frutería del barrio. Él se incorporó a la Facultad de Ciencias del Mar, como maestro de Inglés, en una reforma curricular que exigió el Comité Interinstitucional de Evaluación de la Educación Superior (CIEES). Platicamos del asunto de la jubilación, nos recomendamos las mejores frutas y nos despedimos con un abrazo. En mi libreta de incidencias anoté: “Este día encontré al profe de inglés Marcos Merino”. Hoy, la maestra Sofía Santos, en su portal de seguimiento de egresados, informa de su fallecimiento. Descanse en paz.
El Obispo de la diócesis de Culiacán, líder espiritual de los fieles católicos y también se asume como jefe político del territorio civil. Su figura reunió a más de 20 miles personas; 50 mil dicen los organizadores. La Iglesia en la política.
¿Cuántos marcharon?. Miles, expresión del rechazo a la forma de gobernar de Morena.
Violencia simbólica. Un niño garrotea una piñata con la figura de la Gobernadora Chelita.
Un adulto muestra la cabeza como trofeo. Santa Chelita de Bautista y los Herodes Culichis. ¿Marcha por La Paz?…
También quemaron la figura de la Presidenta Claudia. Fomentar el odio no es promover La Paz.

