LA CELULITIS DE MARILYN
Es miércoles, la mañana fresca. La señora de siempre, recolectora de Nanchis por el bulevar Marlin. Es temporada de esta pequeña fruta olorosa, amarilla, agridulce. En mi comarca hay 6 plantas que desparraman su fuerte aroma de ácidos orgánicos volátiles (Ac. Butanoico), le ayudo a recolectar, esta planta los da gordos como aceitunas, más dulces que ácidos, muy aromáticos.
En la playa, busco en el cielo alguna figura para mi colección del nubario personal (el poeta Nicolás Guillén, se hizo uno con 84 nubes, desde las que vienen de Uganda hasta las negras de gordas tetas). Distingo al sur una nube-crustáceo, un enorme camarón que flota sobre las torres hoteleras. La capturo.
De regreso busco el antro donde muestran un maniquí de Marilyn Monroe, la clásica del vestido blanco, con la falda plisada al viento. Hoy este agosto del 2026, se cumplen 64 años de su muerte, tenía 36 años. Muerta la encontraron el 4 de agosto de 1962, por una supuesta sobredosis de barbitúricos. Misterio.
En 1959 la célebre escritora Isak Dinesen (“Memorias de África”, “El Festín de Babette”), 74 años, estragada por la sífilis (heredada por su marido, el Barón Blixen), en gira por los EEUU, en Nueva York, quiso conocer a Marilyn y de volada, la también escritora Carson McCullers (“El Corazón es un cazador solitario “), organizó el encuentro.
Se cayeron muy bien, dijo: “Es increíblemente bonita, también con una increíble inocencia y vitalidad”. La comparó con un cachorro de León que tuvo en África.
No simpatizó con Arthur Miller, el marido. Le criticó su dieta de ostiones y champagne.
—“Yo soy vieja y como lo que quiero”. Le dijo. Pesaba 34 kilos.
Ambas dos murieron tres años después, en 1962, con pocos días de diferencia.
De eso quise acordarme, de Marilyn Monroe. Una mujer inteligente que renegaba de su imagen como fetiche sexual en qué la había convertido Hollywood: “Es todo lo que ven en mí”. Decía.
Ni duda que la muerte es más larga que la vida. Lo bueno para ella es que nunca fue vieja, siempre la vemos de 28 años con su vestido blanco haciendo una curva de Moebio y mostrando sus hermosas piernas, que por cierto, en el maniquíí del Antro “Mala Copa”, ya muestran celulitis.
La Celulitis de Marilyn.
La recolectora de Nanchis. Madruga a recoger la fruta, antes que le ganen los pájaros.
Estos son los Nanchis que da este árbol. Hay otros cinco en la comarca, pero estos son los mejores. Su fuerte aroma frutal es por el Ácido Butonoico.
Para la colección de mi nubario. Un enorme camarón flotando sobre las torres.
Película “La tentación vive arriba”. La escena en la calle, un respiradero del metro de Nueva York levanta su falda y la imagen se convierte en un icono de la época. Le costó el divorcio con Joe Dimaggio, estrella del Beis; catapultó su fama y fue el inicio de su autoinmolación. Hollywood la crea y también la destruye. Marilyn fue la muñeca rota.
Al frente, Arthur Miller, brinda con Isak Dinese(Baronesa Blixen), una hilachita de mujer, pesaba 34 kilos, se alimentaba de ostiones y champagne; al fondo, Marilyn con Carson McCullers. La foto es de 1959. Marilyn y la Dinesen mueren tres años después, en 1962.

