HONGOS Y SAPOS DE LLUVIA
Los Hongos y los sapos aparecen con la lluvia; los batracios reclaman su espacio, la charca temporal que se forma en el bosquecillo de Las Casuarinas, cantan en las mañanas y tardes de julio y agosto; ahí consuman sus amoríos, desovan, se desarrollan los renacuajos y salen sapitos de un centímetro que al secarse la charca, se distribuyen en los drenajes pluviales de las casas; en la mía, cuando menos han crecido dos sapitos pintos, que salen por las noches a comer grillos y cucarachas.
Esa es una de sus funciones, controlar las poblaciones de insectos; también, Los sapos y ranas, son importantes en la biomedicina ya que por traer siempre la piel húmeda, cargan en ella una verdadera farmacia de antibióticos y así evitan que los ataquen virus, bacterias y hongos.
Los hongos de lluvia brotan en el suelo húmedo y sombreado, a veces forman una parcelita, como si los hubieran sembrado, aparecen en la mañana y desaparecen en la tarde, efímeros, solo emergen para tirar las esporas, “semillas” huérfanas, sin reservas, que germinan a partir de cero.
Los que permanecen son los llamados hongos de repisa, duros, casi leñosos, se adhieren en los troncos de árboles viejos o muertos, sobretodo en estos, se alimentan de la madera muerta, son los recicladores de la energía en los bosques.
Anna Tsing, escribió una antropología revolucionaria a partir de la historia del hongo Matsutake, el hongo comestible más caro del mundo, que es el relato de la furia destructiva del “progreso lineal” del capitalismo salvaje, que no respeta la vida humana ni la no humana; algo similar a lo que sería un relato sobre la “Antropología del Amoniaco”: el ansia destructiva de ecosistemas estratégicos por la codicia mezquina del dinero.
Hongos y sapos de la lluvia.
Un delicado hongo del bosquecillo de mi comarca.
Los hongos de repisa. Crecen en los troncos de los árboles. Se alimentan de la madera.
Un frágil hongo de sombrilla. Prolifera con las lluvias de julio y agosto.
Se desmorona en cuanto lo tocas.
La charca reproductiva de los sapitos pintos. Allí cantan y se aman.
El Matsutake, es el hongo comestible más caro del mundo, crece en los bosques templados de pino rojo. Los japoneses lo consideran uno de sus manjares exquisitos. Anna Tsing escribió una Antropología en torno de este hongo.

