DR. PÍNDARO: MORIR EN UN SOCAVÓN
Guasave es el mundo de las marravillas; la Tienda de Los Milagros que necesita un Jorge Amado para contar los episodios de la vida cotidiana, de la política y cultura de lo guasaveños; tuvo un contable, Don Heriberto Soberanes (padre del actual virtuoso de la Guitarra Clásica), que inventaba, fabricaba y componía cualquier artefacto, hizo un avión que voló, arregló la primera planta de luz eléctrica que tuvo la Ciudad, despúes que vinieron técnicos especializados de la CdMex.
—-No pues, señor Alcalde, necesita llamar a los técnicos donde la fabricaron…
—-¡Pero si es de fabricación alemana!. Les gruñó a los Técnicos chilangos.
—-Pues sí, que vengan de allá…Y eso no lo cubre la garantía.
Fue entonces que se acordaron de Don Heriberto. Pidió los planos, dos día pasó revisándolos; después lo llevaron a la planta, otros dos días con sus noches. Su mujer le lleveba el “lonche”. Al tercer día había luz en Guasave.
—-¿Cuánto te pagaron?. Preguntó su abnegada esposa.
—-Nada, no me contrataron.
Personajes como “El Chichilillas”, “Chitole Torres”; el Club Político-Cultural TPCH, que reunía a los filósofos de la güeva (enemigos del trabajo) y con gran influencia en los procesos electorales ( ya un abogado escribió un libro sobre ellos); “La Mayeya”, “El Brinquito Compa Chuy”; los simpáticos Alcaldes, como Don Pablo Rubio, el Periódico La Escoba de Don Ángel Galván, un señor gordo que se engullía, bufando, dos pargos cazueleros, dos cocas y medio kilo de tortillas, todos los viernes y todo gratis, cortesía de Don Ramón, el dueño del Restaurant, mi padre. Etc. Etc. En verdad Guasave es la Tienda de los Milagros.
Pero también es la tienda de los descuidos criminales, la madrugada del domingo 1 de febrero, el Dr. Píndaro Álvarez, ciculaba por la calle Juan Carrasco, en el centro de la ciudad de Guasave y de repente lo tragó un enorme socabón. Murió. Fin. El Dr. Píndaro era un brillante investigador del Centro Interdisciplinario de Investigacion y Desarrollo Rural (CIIDIR) del IPN, con sede en Guasave, un enclave científico de gran importancia en el Noroeste del País y por cierto, el único que aportó información científica para apoyar a los Yoremes de la Bahía de Ohuira, a través de la Dra. Diana Cecilia Escobedo.
Al Dr. Píndaro lo conocía por sus publicaciones y los comentarios de mis alumnos, que despues lo fueron de él en el Posgrado; su oficio científico era analizar y descifrar los vericuetos de cambios genéticos inducidos por sustancias biológicas o factores ambientales, en camarones; también esculcaba la expresión de genes, en bacterias buenas y malas en el cultivo de camarón; su más reciente publicación, que tengo a la vista, es un avance sobre la aplicación del extracto de una planta (le decimos Jarilla o Hediondilla, Nombre científico: Larrea tridentata) y estimular el sistema inmunológico en los camarones en cultivo para combatir la Necrosis Hepatopancréatica Aguda, enfemedad que acaba en un “santiamén” con toda la cosecha del crustáceo. Tiene más de 50 publicaciones, en las cuales aparecen algunos de nuestros estudiantes de la FACIMAR-UAS, como la Dra. Viridiana Peraza Gómez, Genaro Diarte Plata…
En sintesis, el Dr. Píndaro, desarrollaba una relevante investigación científica de génetica aplicada, un investigador de 50 años, formador de otros investigadores; saberes y técnicas asimiladas durante muchos años, se fueron por un socavón que tenía 6 meses, en una calle céntrica de intenso tráfico, que no se arreglaba porque era necesario abrir media calle, poner nueva tubería del drenaje y tapar, total: 15 millones de pesos, que no tiene el Ayuntamiento, tampoco capacidad para gestionarlos. Administrar bien el metabolismo de una ciudad no es cosa fácil.
Para el domingo 8 de febrero se propone una protesta ciudadana y plantón en la calle Juan Carrasco, en el sitio del socavón, que ya está cubierto de flores y coronas; ahi se exigirá justicia para el querido Dr. Píndaro Álvarez Ruiz. Hay que tomar las calles y llenarlas de rebeldía; convocar a una huelga general de la ciudad y para que le dé vergüenza al Gobernador y la Alcaldesa, iniciar una colecta que reúna por cooperacha el dinero que se necesita para la reparación de la calle.
Morir en el socavón.

