DON NETO: VIVIR DEL BOTE

Don Neto, todos los días, recorre en su vieja bicicleta las calles de mi condado. Se detiene en los contenedores de basura, escarba, destripa y recoge botes de aluminio.

Don Neto es el último eslabón de la cadena industrial cervecera y refresquera, el más humilde, el más pobre. El más proletario. Necesita recoger 70 latas de aluminio para hacer un kilo.

—“Tienen que ir bien secas, aplastadas, sin colillas ni papel, porque te castigan el precio”. Me dice.

—¿Y cuánto por kilo?.

—Yo se las vendo al “Marro”, frente a la Pepsi. Paga 20 pesos el kilo.

Son los “Chatarreros”, que los hay móviles, como “el de fierro viejo que vendan” y fijos, como ese del “Marro”, el precio por kilo varía de 18-35 pesos, según sea el centro de reciclaje.

El bote de aluminio es el envase preferido, es liviano y enfría rápido; cada vez lo fabrican más delgado, pero el bote estándar pesa 14 gramos, como siempre queda algún residuo, con 70 se hace un kilo.

Una tonelada de aluminio vale 3 mil dólares, Don Neto tendría que juntar 70 mil botes. Se lo digo.

—“No’hombre, batallo para juntar 20 kilos en un mes, cuando los acabalo voy a con el “Marro”.

Lo miro escarbar en los contenedores. Sonríe, le bailan tres dientes huérfanos; nariz ancha, cachucha vieja volteada, collar de conchas y una piola colgada con cinco llaves. Es de esos que así llegan al final de su vida: hijos ausentes, desperdigados desaparecidos. A veces en compañía de un perro flaco y amarillo. Mueren solos y en silencio. Una vecina caritativa avisa, el municipio se hace cargo. Le espera la fosa común; hambre y calle al perro amarillo.

Don Neto: vivir de bote.

Don Neto: cachucha volteada, nariz ancha, sonrisa huérfana de dientes, collar de concha. Colgajo con cinco llaves. Esto último es indicador de vida solitaria. Encierra todas sus pertenencias bajo llave.

Escarba, destripa bolsas y recoge los botes. Cumple la función ecológica de reciclar, le echa una mano a la naturaleza.

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