CRIMEN EN LA CALLE PIAXTLA
La calle Piaxtla viene del Malecón, atraviesa la Colonia Ferrocarrilera, pasa veloz por un lado de la Ley Vieja. Hace alto en el cruce con Ejército Mexicano, a un lado del Puente peatonal.
Pasa sin ver por la Colonia Independencia y cobra brillo y vida al llegar a la Colonia Estero. Te avisa del cambio, un Señor con su mesita en una esquina: oferta ostiones frescos. Son grandes, de los llamados “de piedra”. Junto a ellos, los limones y las salsas.
Es a media mañana el ajetreo; una verdadera romería. Un hombre gordo, descamisado (como los de Evita Perón), revuelve un perol grande y humeante, cocina los chicharrones del barrio; la gente compra en las fruterías, la farmacia. El expendio de cerveza ya tiene clientes para las ballenas.
Puestos de tacos, talleres diversos, en uno se avisa que se plancha ropa y se pegan botones; salones de belleza para rizados…
Hay un taller súper especializado en elevadores de las ventanas de carros. Se tiene que hacer cita con mucha antelación. El negocio más grande está casi al final, antes de salir al Puente del Arroyo Jabalines, venden material de construcción.
En medio de ese abigarrado ecosistema mercantil, se ubica el modesto taller de motos “Los Compadres”, atendido por Don Julio y sus dos hijos, José Gabriel (26 años) y Fernando de 22 años.
En la tarde de este jueves 27 de agosto del 2026, con nubarrones negros en el horizonte, un comando de gatilleros tomó por asalto el taller de Don Julio y sin mediar palabra los acribillaron, dos murieron en el acto, otro camino al hospital. En la base del puente, a poca distancia, hay un puesto militar, pero los asesinos huyeron sin problemas.
Y en lo que corre agosto, aquí en el Puerto de Mazatlán, se ha llegado a la macabra cifra de 60 homicidios dolosos, dos por día.
El sábado 29, Colectivas feministas convocaron a un plantón protesta por el clima de violencia en el Puerto. La cita fue a las cinco de la tarde en la explanada del Palacio Municipal, nos juntamos 20 y 225 pichones.
Cuauhtémoc, el Cdte encargado de la seguridad del Palacio, se acercó para recabar datos y elaborar su informe.
—¿Cuándo regresa la Alcaldesa?. Le pregunto.
—“Nos informaron que el lunes”. Dice, mientras anota las demandas.
El grupo político hegemónico en Sinaloa, acaba de concluir su fiesta pre-electoral y regresan los que pidieron licencia; se pasearon por todo el territorio, mostrando una exquisita y perversa indiferencia ante la terrible desgracia humanitaria que vivimos en el Estado. Ya van por ocho años en el poder y quieren seguir, con todo y sus miserias, colgados de la ubre del erario.
Crimen en la calle Piaxtla.
Don Julio y sus dos hijos, Fernando y José Gabriel, asesinados a mansalva en su taller de motos, por la calle Piaxtla, Mazatlán.
Un atardecer con nubarrones por la Calle Piaxtla. La cinta amarilla, símbolo emblemático de la cruda violencia en el Puerto de Mazatlán.
El modesto taller de motos donde ocurrió el triple crimen. El cielo se encapotó en señal de luto.
El puente sobre el Arroyo Jabalines. Quizá por aquí huyeron los asesinos. En su extremo derecho se estaciona una patrulla de militares. El agua se ha teñido de rosa, son millones de protozoarios ciliados que también se manifiestan contra la violencia.
A las 5 de la tarde nos juntamos una veintena de manifestantes para protestar por la mezquina indiferencia del gobierno ante la prolongada violencia en Sinaloa.

