CREADORES DE ENERGÍA Por Marisol Quiñones
A los jubilados de CFE y PEMEX.
A mi padre…Samuel Quiñones
CREADORES DE ENERGÍA
Hombres y mujeres que construyeron este país desde el silencio.
Sin propaganda.
Sin aplausos fáciles.
Sin discursos estériles.
Estudiaron mientras otros dormían.
Se especializaron.
Arriesgaron su vida.
Entregaron décadas completas al trabajo bien hecho,
a la disciplina y a la excelencia.
Mi padre es uno de ellos.
Me siento profundamente orgullosa de haber crecido viendo a un hombre dar siempre el máximo de sí mismo.
Comprometido hasta el límite.
Meticuloso.
Brillante.
Poseedor de una inteligencia excepcional que le valió medallas, reconocimientos y el respeto de quienes conocieron la magnitud de su trabajo.
Hoy duele.
Duele ver cómo el país comienza a castigar precisamente a quienes más le dieron.
Porque ninguna transformación puede llamarse justa cuando normaliza la mediocridad y atropella los derechos de quienes sostuvieron instituciones enteras con su capacidad y sacrificio.
Reducir el valor de la excelencia humana es empobrecer el espíritu de la nación.
Vivimos en un tiempo que parece premiar cada vez menos el mérito, la preparación y la entrega, convirtiendo la dignidad del esfuerzo en una cifra recortable.
Pero hay trayectorias que ningún gobierno podrá disminuir jamás.
En la historia permanece la huella irrepetible de todo lo que fueron capaces de construir.
Porque la verdadera obra de un hombre no se mide por lo que recibe al final de su carrera, sino por aquello que fue capaz de aportar durante ella.
A todos aquellos que levantaron la mano para aprobar el recorte a las pensiones de quienes entregaron su vida al trabajo, al estudio, al riesgo y al servicio, les pregunto:
¿Cuál es tu mérito?
No te preocupes.
No es necesario que contestes.
Conocemos la respuesta…
No reconoce la excelencia aquel que no la posee.
Mi padre pertenece a una generación de hombres que entendían el trabajo como una extensión de la dignidad.
Hombres cuya disciplina no dependía de cámaras.
Cuya capacidad no necesitaba propaganda.
Y cuyo compromiso jamás estuvo condicionado por intereses ajenos al mérito.
Hombres que estudiaron durante años para dominar un oficio, una ciencia y una responsabilidad.
Que obtuvieron reconocimientos no por cercanía con el poder, sino por inteligencia y resultados.
Hoy, quienes jamás podrían igualar esa trayectoria deciden, desde la comodidad política, reducir el valor de vidas enteras de esfuerzo.
Porque cuando un país deja de respetar a sus mejores hombres y mujeres, comienza lentamente a acostumbrarse a la mediocridad.
Y
no existe transformación posible sobre las ruinas del mérito.
No hay progreso sin trabajo,
no hay grandeza sin excelencia,
y no hay futuro sin respeto por quienes lo hicieron posible.
Porque la energía que mueve a una nación no nace de las consignas.
Nace del conocimiento.
Del esfuerzo.
De la disciplina.
Del mérito.
Y olvidarlo tiene un destino, el retroceso de la nación.
Hace tiempo abrí los ojos.
Marsol Q.
Creadores de Energía, 2026. Técnica Mixta. Marsol Quiñones.

