CHIAPAS: VOCES DE MUERTE

El lunes salieron temprano, Abuela y Nieta. Siempre andaban juntas; en una foto se ven cosechando miel en un cajon de apicultura. Ese lunes 19 de octubre salieron a los corrales de un ranchito, a ordeñar unas vacas que tiene la Abuela. El pueblo se llama Ostuacán, en lengua Zoque significa “La Cueva del Tigre”, en el norte de Chiapas, casi en la frontera con Tabasco, cerquita de Macuspana. El Ranchito se nombre “Ribera de Tanchichal”.

Para llegar a la ordeña había que caminar unos 30 minutos por veredas de abundante vegetación y el coro de una gran diversidad de aves canoras, con sus cantos anuncian al día que siguen vivas y que están en su territorio.

El ataque fue rápido, a la Abuela le hicieron un tajo limpio en la garganta con un machete, esos que les dicen “Corbo”, los usan en el deshierbe. La arrastraron hacia un Arroyo y escondieron en un pastizal denso, envuelta en una bolsa negra. Si no le cortaron la yugular tardó rato en morir desangrada.

A la nieta la llevaron monte adentro, la violaron y asesinaron por estrangulación y golpes en la cabeza. Erán dos los asesinos.

Como no llegaron al corral y nunca regresaron a su casa en Ostuacán, la madre de la niña avisó a las autoridades y esa misma tarde, la población comenzó su búsqueda. A la abuela la encontraron el miércoles 21 por la mañana; a la nieta el viernes 23. Todo el pueblo participó en la búsqueda, en la localización de la niña colaboró la Unidad Canina de rescate. El pueblo ardía de indignación.

El sábado 24 de octubre, a las 4 de la tarde, la Fiscalía avisó de la detención de los dos presuntos asesinos, recluídos provisionalmente en los Separos de la Policía Municipal de Ostuacán. A las nueve de la noche, la Plazuela, frente a las instalaciones policiacas, hervía de gente enardecida. Vientos de insurrección.

Ante esta situación, la policía, para dispersalos, cortó la línea principal de distribución de la energía eléctrica (otra versión afirma que fue una brigada de manifestantes los que cortaron la línea). El pueblo se oscureció. El apagón fue la señal.

Entraron en tumulto a los Separos; los sacaron a rastras de las celdas. En la calle, a uno de ellos, con un machete “Corbo”, recién templado, lo decapitaron de un tajo, no sufrió, lo último que sintió fue el frío filo del metal, la cabeza huérfana del cuerpo, rodó a un charco de la llovizna de esa tarde.

El otro recibió una andanada de golpes, pero lograron rescatarlo vivo. Le darán 100 años de prisión.

Hay una escena en un video anochecido. Los Paramédicos levantan al muerto en una manta blanca, alguien pregunta: “Y la cabeza”, otro la recoge del piso y coloca en la manta.

El responsable del linchamiento se llama “Fuente ovejuna”. Todo el pueblo se hizo justicia primitiva, como en los tiempos descritos por el filósofo Thomas Hobbes.

La abuela se llamaba Miriam Cruz Alpuche, 47 años; la nieta, Ariana Scarlett Velázquez Cruz, 12 años, del Pueblo de Ostuacán, Chiapas. Un pueblo rodeado de verde, en la cuenca del Río Grijalva. “Voces de muerte sonaron cerca del Río Grijalva”.

No hagamos lo del avestruz; no seamos indiferentes ante estos actos de inusitada crueldad. Necesitamos construir gobernanza, sino, el mal de Ostuacán cundirá por todo el país.

“Voces de muerte sonaron, cerca del Guadalquivir”.

CHIAPAS: VOCES DE MUERTE

Abuela y Nieta, fueron muy unidas. Aquí haciendo trabajo de apicultura.

El pueblo de Ostuacán (“Cueva del Tigre”), son de raíces Zoque. Están rodeados de verde y tienen agua en abundancia por el Río Grijalva.

Una búsqueda intensa durante 5 días. A la abuela la encontraron el miércoles, le cortaron la garganta, murió desangrada; la nieta fue localizada el viernes, violada y asesinada por estrangulamiento.

La Unudad Canina de Búsqueda participó en la localización de la niña.

Siguiente
Siguiente

OHUIRA: EL DIÁLOGO DEBE TENER CONSECUENCIAS Por: Esther Yáñez y Enrique Ayala