ANA BELÉN Y EL MARTIRIO DE SAN ESTEBÁN

La figura sobria y cálida de la Parroquia La Sagrada Familia, se recortaba en el cielo azul de abril por la tarde; su pesada cruz de mármol cubre toda la fachada superior y parece que se viene de boca, que se nos echa encima por nuestros pecados. A la entrada tiene un portalito con bancas de madera, que le da un toque de intimidad familiar.

A las 6 en punto rebosaba el interior del recinto; afuera mucha gente. Ya no había cupo. Todos venimos a la misa en memoria de la poeta Ana Belén.

Busqué caras conocidas, del mundillo del arte columbré a la pintora “China” Sánchez Celis y al columnista Héctor Guardado, seguro había más; de los políticos, Manuel Clouthier y en una de las bancas traseras, el ex alcalde Alejandro Higuera, con Juana su esposa.

El cura oficiante, un padre Xaveriano, después de la persignada, el momento de los pecados y pedir piedad al Señor. Nos leyó la Palabra de Dios, para lo cual escogió un pasaje de “Los Hechos”, donde se narra el atroz asesinato de Esteban, hace 2 mil años, fue el primer mártir del cristianismo. Como tenía el “don” de la palabra, en la plaza pública acusó a las autoridades de Jerusalén que no creían en Jesucristo y sus enseñanzas; un turba enardecida, cargada de odio (hay un cuadro del Pintor Juan de Juanes, que registra los rostros iracundos de la turba), lo empuja a las afueras de la ciudad y ahí lo asesinan a pedradas.

Me hubiera gustado que la Palabra hubiese sido sobre los salmos o los proverbios o mejor del “Cantar de los Cantares” que están impregnadas de figuras poéticas, de metáforas…

Después explicó porque del martirio de San Esteban: antes de morir vio que se abrían las puertas del cielo y ahí estaban Dios y su hijo Jesús. Los testigos vieron que el rostro y la cabeza de Esteban resplandecía.

Así, Ana Belén, con su muerte, el cielo le abre las puertas a la vida eterna. Los teólogos del Vaticano afirman que no se resucita en carne y hueso; sino en espíritu, en luz y eso nos aproxima a la física cuántica…

El padre Xaveriano preparó muy bien su homilía (“en papel reciclado”. Dijo), muy equilibrada, destacó los méritos de Ana Belén, como mujer creadora y activa, la importancia de su poesía y sus compromiso con el cuidado de la naturaleza. Apunté una frase que me gustó mucho: “Ana Belén le puso sabor a la creación”.

Mazatlán en poco tiempo ha perdido a dos importantes escritores, el narrador José Luis “Pepe” Franco y ahora la poeta Ana Belén López. Bien haría Cultura Municipal o el ISIC, editar una Antología con los poemarios de Ana Belén y también publicar “Los Relatos Gatunos” de Pepe.

Descanse en paz, Ana Belén, cazadora de figuras poéticas en el puerto y que decía “El verano toma de la cintura la lluvia, para procrear insectos, muchos insectos”. O como dice el Padre Xaveriano: “Le puso sabor a la creación”.

Parroquia La Sagrada Familia. Iluminada por los últimos rayos solares de la tarde del lunes 20 de abril. Destaca se pesada cruz de mármol que cubre la fachada.

Una representación del asesinato por lapidación de San Esteban, hace 2 mil años. Fue en las afueras de Jerusalén y por pronunciar un discurso en el que cuestionaba a las autoridades por no aceptar a Jesucristo como el hijo de Dios. Fue el primer militante mártir del cristianismo. La obra es del pintor Juan de Juanes.

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